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PERSPECTIVAS

Linux, a la vanguardia del código abierto

Linux es el símbolo de la programación con código abierto. El sistema operativo creado a principios de los 90 por el finlandés Linus Torvals es también el intento más exitoso del software de autor pero sin dueño. Pese a la incredulidad inicial, Linux es ya una alternativa a los sistemas propietarios, tanto para el dueño de un ordenador personal, como para las empresas y las administraciones públicas. El indudable ahorro de costes, más su seguridad y estabilidad, son razones para el crecimiento imparable de Linux.

Linux no fue impuesto por nadie, sino que se ofreció como una de las opciones a la hora de elegir el sistema operativo. Poco a poco ha ido conquistando los sistemas de empresas, administraciones y la electrónica doméstica.

La tecnología basada en estándares abiertos facilita que los ordenadores trabajen entre sí, ayuda a reducir la posibilidad de fallos del sistema y gestiona la complejidad de las interconexiones mundiales.

Comienza 2007 y el movimiento open source continúa siendo tema de conversación en las empresas de tecnología. El código abierto en pocos años ha comenzado a ser utilizado en aplicaciones importantes de negocio. Algunas compañías ya han empezado a implantar código abierto en los puestos de trabajo, obteniendo ahorros de coste total de propiedad y manteniendo el nivel de productividad del usuario final.

Linux es el ejemplo más conocido y de más éxito del código abierto y podemos sacar algunas conclusiones al analizar por qué se ha producido ese éxito.

En primer lugar Linux no fue impuesto por nadie, sino que se ofreció como una de las opciones posibles a la hora de elegir el sistema operativo. Poco a poco ha ido conquistando parte de los sistemas de la empresa, las administraciones y la electrónica de ámbito doméstico o de consumo. Su presencia maximiza la libertad de acción frente a la situación anterior a su existencia.

Esa elección de sistema operativo es posible gracias a la interoperabilidad, que se refiere a la posibilidad que tienen dos o más sistemas o componentes de intercambiar información y usarla. Precisamente esa interoperabilidad hace que, hoy en día, se pueda elegir entre una oferta de un fabricante con Linux y otra sin él, para hacer exactamente lo mismo.

Por otra parte, Linux no ha impuesto condiciones a sus usuarios. La propia población del mundo de las tecnologías de la información ha constituido una comunidad para desarrollar y hacer mejor Linux basándose en estándares abiertos, es decir, que cualquiera pueda aportar elementos y tiene a su disposición la información de cómo hacerlo. Esta comunidad ha funcionado desde el principio mediante la aportación y colaboración entre iguales, de tal manera que todo está abierto a la revisión o incluso discusión. Esto es lo que llamamos apertura de código.

Los estándares abiertos se caracterizan porque están publicados sin restricción (por ejemplo, patentes), se pueden adoptar libremente, existen ofertas reales en el mercado y están controlados por una organización industrial abierta que vela incluso por la evolución del estándar. Algunos ejemplos son HTTP, HTML, WAP, TCP/IP, XML, VoiceXML, y SQL.

Evidentemente, nada de esto habría triunfado si no llevara asociado un ahorro efectivo de costes que hiciera crecer el interés en el software de código abierto. De todos es sabido que la presencia de opciones o competencia mejora el precio de la oferta.

Linux ha convivido, convive y convivirá con el código privado. Esto puede ser porque este código privado puede ser interoperable y está basado en los estándares abiertos.

En las empresas y las entidades públicas, las universidades y nuestras propias casas, dependemos más que nunca de los ordenadores para realizar nuestras tareas diarias.

Los ordenadores lo gestionan todo, desde el tráfico aéreo hasta la compra en el supermercado, desde la compraventa global de acciones hasta la banca personal o la seguridad de nuestras casas. Hoy en día asumimos que los ordenadores deben ser capaces de interactuar de un lado al otro del mundo con facilidad y rapidez, sea cual sea su hardware, sistema operativo o software. Nos hemos acostumbrado a una tecnología que puede adaptarse rápidamente a diferentes condiciones cambiantes.

Sin embargo, los defensores de las plataformas de fabricantes específicos se aferran a los modelos cerrados, olvidando que la tecnología es una herramienta y no un fin en sí misma. La tecnología basada en estándares abiertos facilita que los ordenadores trabajen entre sí, ayuda a reducir la posibilidad de fallos del sistema y gestiona la complejidad de las interconexiones electrónicas mundiales.

La tecnología, al igual que otros sectores como los de la fabricación o las telecomunicaciones lo hicieron en el pasado, se está estandarizando para ser más productiva y para hacer un uso más racional de los recursos. Esta tendencia hacia la estandarización se intensificará en los próximos años, beneficiando a los clientes y al propio sector de las tecnologías de la información.

Con un modelo de informática abierta, es posible destinar tiempo, talento y dinero para mejorar la situación actual y conducir a las empresas, la industria, la Administración Pública y a toda la sociedad hacia una situación de mayor progreso económico.

Francisco Angás, responsable de desarrollo de mercado Linux y Open Source en IBM.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de enero de 2007