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Sevilla acoge una gran muestra de Richard Ford, creador de la Andalucía romántica

El Monte reúne un centenar de dibujos que el hispanista inglés realizó entre 1830 y 1833

Si el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio concediera medallas con carácter retroactivo, tanto como más de siglo y medio atrás, la primera debería ser para el hispanista inglés Richard Ford (Londres, 1796-1858). El escritor y dibujante realizó, sin pretenderlo, la mejor campaña de publicidad con la que nadie pueda soñar. Sus sugerentes dibujos y relatos de Manual para viajeros por España y lectores en casa (1845) fraguaron una imagen romántica de Andalucía que, todavía hoy, atrae a viajeros de todo el mundo. Casi 200 de sus obras pueden verse desde ayer en el Centro Cultural El Monte de la capital andaluza en la muestra La Sevilla de Richard Ford (1830-1833).

Richard Ford desembarcó en Gibraltar con su esposa, la también pintora Harriet Ford, y sus tres hijos, en 1830. Durante tres años, la familia fijó su residencia en Sevilla en invierno y se mudaba a Granada para pasar el verano; aunque el hispanista recorrió más de 3.000 kilómetros por España acompañado por arrieros y vistiendo el traje de majo. Fruto de todos esos viajes nació, años después de regresar a Inglaterra el que algunos consideran el mejor libro que se ha escrito sobre España: Manual para viajeros por España y lectores en casa, editado por John Murray en 1845, con más de mil páginas con textos y dibujos de Richard Ford.

Aunque sus dibujos son bastante conocidos, a través del libro y otras reproducciones, la mayoría de los originales no había salido nunca de la casa de la familia. "Esta exposición es muy importante, no sólo por lo que vemos aquí; sino también por la labor de catalogación que ha realizado el comisario -Javier Rodríguez Barberán-, que ha permitido revisar la conservación de todos los dibujos", comentó ayer en Sevilla Francis Ford, tataranieto del artista. La familia ha prestado también algunas de las obras que el hispanista adquirió durante su estancia en Andalucía como el dibujo Cristo en la cruz, de Murillo.

El entusiasmo de Ford por los paisajes, la arquitectura y la etnografía españolas, pero especialmente la andaluza, convirtió a la región en una especie de territorio legendario, exótica suma de Oriente y Occidente, e hizo que la clase alta europea lo incluyera en su grand tour, el viaje iniciático que los jóvenes ilustrados realizaban por Europa durante los siglos XVIII y XIX. De ahí la importancia de su obra que ha contribuido a construir una imagen de Andalucía que, con sus pros y sus contras, aún perdura.

La muestra, que permanecerá abierta en el Centro Cultural El Monte de Sevilla hasta el 30 de marzo, reúne 172 obras entre dibujos (120), acuarelas (20), óleos (10), además de libros y otros objetos de la colección del hispanista, quien a su regreso a Inglaterra en 1833 se construyó una casa en Cornualles de inspiración hispanomusulmana y rodeada de jardines que recordaban a los del Generalife en Granada.

"Podemos decir que Richard Ford fue el primer publicista que tuvo España. Creemos que decidió viajar a Andalucía tras conocer a Blanco White en Londres y que aquí frecuentó ambientes intelectuales, se aficionó a los toros -era amigo de El Tempranillo- e hizo una buena colección de arte que llegó a tener el óleo San Serapio, de Zurbarán, que actualmente está en un museo en Connecticut", comenta Javier Rodríguez Barberán, quien tuvo la idea de realizar esta exposición hace 15 años, pero entonces la familia Ford no accedió a prestar la obra.

Además de los delicados dibujos y acuarelas del hispanista y su esposa, de quien su descendiente Francis Ford dijo ayer que era "mejor artista que su marido", la muestra incluye obras de algunos de sus coetáneos como John Frederick Lewis, José Gutiérrez de la Vega, José Domínguez Bécquer y David Roberts, de quien se muestran dos óleos de gran formato de Sevilla, muy raros en su producción por el tamaño.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de enero de 2007