La Fundación Gates seguirá con su política a pesar de las críticas por invertir en compañías 'dudosas'

La Fundación Bill y Melinda Gates mantiene su filosofía. La institución benefactora precisó el viernes que no tiene intención de cambiar su estrategia de inversión, a pesar de las dudas suscitadas por Los Angeles Times. La fundación de los Gates, la más potente del mundo, tiene fondos por valor de 31.900 millones de dólares (unos 24.600 millones de euros) y ha movilizado más de 13.000 millones de dólares (algo más de 10.000 millones de euros) desde su creación en 2000.

La presión mediática obligó a Bill Gates, el hombre más rico del mundo, a saltar a escena para aclarar las revelaciones de una reciente investigación del rotativo californiano. Los Angeles Times publicó una serie de artículos la semana pasada en los que aseguraba que el 41% de los activos invertidos por la organización filantrópica están colocados en acciones de empresas con un dudoso historial en el medio ambiente, de la salud y el empleo, lo que representa una contradicción a sus principios.

En su respuesta, publicada en la página web de la fundación, Gates precisa que ésta actúa "como inversor pasivo", para poder concentrarse en la consecución de su objetivo: "Asegurarnos que toda la gente tenga la oportunidad de una vida sana y productiva". Su acción benefactora está centrada en el combate de enfermedades como el sida o la malaria, la erradicación de la extrema pobreza y la promoción de la educación en EE UU.

Bill Gates asegura que su fundación ha sido capaz durante estos años de animar a algunas corporaciones del sector financiero y farmacéutico a que adopten acciones en este ámbito. "Algunas de las compañías citadas, como Ford, Kraft, Fannie Mae, Nestlé y General Electric, realizan muchos trabajos que le gustan a la gente, y otros que no", precisa el fundador de Microsoft. "Son actividades positivas para unos y negativas para otros".

En este sentido, aclara que su fundación utiliza una docena de criterios para establecer su cooperación con las empresas y explica que sólo se rechazan inversiones que representen "un conflicto de interés" para el matrimonio o en "casos flagrantes", como las tabaqueras. Gates precisa que los departamentos encargados de la financiación de proyectos y de gestionar las inversiones están inmersos en una discusión permanente, para considerar nuevas excepciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 13 de enero de 2007.

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