Reportaje:MÚSICA

Victoria canta de nuevo

A los dos años de su muerte, una nueva colección discográfica rescata material inédito de la inolvidable Victoria de los Ángeles y recupera recitales y óperas grabadas en directo a lo largo de su carrera en los escenarios. Es uno de los primeros proyectos de la fundación que lleva el nombre de la cantante y que se presentará el lunes en Barcelona.

La huella de Victoria de los Ángeles (Barcelona, 19232005) sigue viva en el mundo de la lírica. La pureza de su voz y el compromiso honesto con la música que marcó su trayectoria constituyen una referencia, un ejemplo de entender la vida y el arte que sigue inspirando a varias generaciones de melómanos. Dos años justos después de su muerte -falleció el 15 de enero de 2005 en Barcelona a los 81 años- la fundación que lleva su nombre y el sello Columna Música se embarcan en un ambicioso proyecto, el lanzamiento de una colección discográfica que rescata material inédito y completa el impresionante legado de la inolvidable soprano catalana con la reedición de grabaciones descatalogadas y la recuperación de recitales y óperas grabadas en directo a lo largo de su extraordinaria carrera en los escenarios. La primera entrega de la colección es un disco que reúne lieder y canciones grabados en dos recitales que ofreció en Tokio en 1988 y 1990 acompañada por el pianista Manuel García Morante. La segunda novedad, que saldrá al mercado en febrero, es una curiosa versión en inglés de la deliciosa ópera de Friedrich von Flotow Martha que cantó en el Metropolitan Opera House de Nueva York en 1961, jamás editada.

El legado discográfico de Victoria de los Ángeles es un apasionante capítulo de la historia del sonido grabado. En 1948, con sólo 25 años, entró a formar parte del selecto grupo de artistas exclusivos de la multinacional británica Emi, iniciando una fructífera carrera que coincidió en el tiempo y el mismo sello con dos ilustres colegas, Maria Callas y Elisabeth Schwartzkopff.

En términos de calidad, cantidad y variedad de géneros y repertorios, su discografía es de las más completas de la historia y abarca desde las canciones sefarditas al mundo del lied, la ópera y el oratorio, desde el primer barroco a los clásicos del siglo XX. Pero buena parte de su legado es hoy difícil de encontrar en las tiendas. Hay muchas referencias descatalogadas y, aunque en los últimos años el sello Testament ha reeditado con la oportuna licencia algunos títulos del fondo de catálogo de Emi -Pelléas et Mélisande, de Debussy; Manon, de Massenet, y Madama Butterfly, de Puccini-, aún quedan muchos tesoros por rescatar.

"Nuestra ilusión es recuperar, seleccionar y poner al día la discografía de Victoria de los Ángeles", explica Nùria Viladot, directora de Columna Música. "La colección contempla la edición de óperas completas y recitales que han permanecido inéditos, la recuperación de discos antiguos que ya no se encuentran o que sólo se editaron en discos de vinilo, y la edición de grabaciones en directo, igualmente inéditas".

La colección, que contará con unos sesenta discos, a razón de tres o cuatro títulos por año, es uno de los primeros proyectos de la Fundación Victoria de los Ángeles, constituida el pasado mes de mayo, que hará su presentación pública en Barcelona el 15 de enero, fecha en que se cumplen exactamente dos años de su desaparición.

El lied fue su gran pasión. Formó, junto a Schwartzkopff y Dietrich Fischer-Dieskau, el más eminente trío de liederistas del siglo XX y sus abundantes grabaciones, en especial las realizadas con el pianista Gerald Moore, son un tesoro de inagotable belleza. Dejó huella en el repertorio alemán y francés, pero donde alcanzó la categoría de referencia absoluta fue en la canción española de concierto: Falla, Granados, Montsalvatge, Mompou, Rodrigo, Turina, Toldrà, Esplà, y muchos otros compositores tuvieron en Victoria de los Ángeles a su más exquisita divulgadora en las salas de conciertos de todo el mundo y en los estudios de grabación. "Nadie ha cantado como ella la canción catalana, por eso me hace una ilusión especial recuperar sus recitales. Su delicadeza y expresividad como intérprete de lied no tienen parangón", comenta Viladot señalando la enorme importancia que el lied tendrá en la colección.

El álbum titulado Tokyo Recitals 1988-1990 permite redescubrir la exquisita musicalidad y la absoluta complicidad de la soprano con el pianista Manuel García Morante, su acompañante habitual en las giras internacionales que realizó en los ochenta. "Victoria fue la más versátil de todas las cantantes de ópera en el mundo del lied. Mantuvo siempre una curiosidad y energía juvenil, una gran ilusión por descubrir y explorar repertorios. Y le encantaba ensayar, buscar nuevos matices. Los años que colaboré con ella los viví como un gran regalo, fue una etapa muy feliz. Fue muy generosa y esa felicidad se transmitía en el escenario", recuerda Manuel García Morante.

El disco se abre con lieder de Robert Schumann y Franz Schubert -incluye su célebre Ave Maria, que no grabó comercialmente- y contiene joyas del repertorio francés como las Cinco melodías griegas, de Maurice Ravel, y tres canciones de Reynaldo Hahn que suponen una primicia en su discografía. El programa se completa con cinco bellísimas canciones populares catalanas armonizadas por el propio García Morante y emblemáticas piezas de Enric Granados y Joaquín Nin. "Ella vivía esas giras como un testamento artístico, ya que se acercaba a los setenta años. Sentía auténtica devoción por el lied y transmitía una sinceridad y una expresividad únicas. En sus últimos años siempre me decía que no añoraba la ópera, pero sí el mundo del lied", explica García Morante.

Le elección de Martha para abrir el apartado operístico de la colección supone una primicia en su legado, ya que la ópera del compositor alemán no formaba parte de su repertorio. La grabación procede de las transmisiones radiofónicas que la empresa Texaco realizaba desde el Metropolitan Opera House para todo el territorio de Estados Unidos y Canadá. La sorpresa es que la ópera, de la que existen versiones en su lengua original, el alemán, y en italiano, fue cantada en una versión inglesa de Ann Ronell con guiños cómicos en los recitativos pensados, naturalmente, para hacer reír al público. El tenor Richard Tucker -estrella en esos años en el coliseo neoyorquino-, el barítono Giorgio Tozzi, la mezzosoprano Rosalind Elias y el bajo Lorenzo Alvary completan el reparto, bajo la dirección de Nino Verchi. La grabación es una joya para coleccionistas y permite saborear el talento de la soprano en la plenitud de sus facultades vocales.

A lo largo de 2007 la colección se enriquecerá con una versión de Manon grabada en el Met en los años cincuenta, una antología de canciones de Joaquín Nin y Joaquín Nin Culmell y un recital grabado en 1987 en el Palau de la Música Catalana en el acto de inauguración de la emisora Catalunya Ràdio. Los títulos previstos en 2008 son La bohème, grabada en San Francisco en 1962, la reedición de un recital en el Wigmore Hall de Londres en 1990 con el pianista Geoffrey Parsons, del desaparecido sello Collins, y un álbum de canciones de cuna con ilustraciones realizadas por niños con síndrome de Dawn, en colaboración con la Fundación Síndrome de Dawn. Para 2009 se barajan títulos como Faust, junto a Tucker, grabado en 1953 en la Ópera de Nueva Orleans; Atlántida, de Falla, grabada en el Liceo en 1992 bajo la dirección de Edmon Colomer, y dos recitales grabados en ese mismo año en el Palau de la Música, con Nicolai Gedda y Geoffrey Parsons, y el Liceo, acompañada por García Morante.

La soprano Victoria de los Ángeles, en una foto de 1998.
La soprano Victoria de los Ángeles, en una foto de 1998.MANOLO S. URBANO

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 12 de enero de 2007.

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