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Reportaje:La gran aventura africana comienza hoy en Lisboa

La seguridad por bandera

Los organizadores del Rally Dakar se lo han replanteado después de las tres muertes de 2006

Seis días más tarde de lo habitual, la caravana del Rally Dakar se pone hoy en marcha, de nuevo desde Lisboa, rumbo a Portimão. Allí está ubicado el final de la primera etapa, un trámite de 117 kilómetros, pero menos de cara a la galería que en ocasiones pasadas, cuando un tramo espectáculo de apenas cinco kilómetros abría la carrera por etapas más rigurosa que existe.

A Portimão esperan llegar todos los competidores, los más expertos y también los novatos, los profesionales de las carreras y los que acuden al banco en busca de los créditos que les permitan darse el capricho del año. Un capricho que, la mayor parte de las veces, sólo un puñado consigue rubricar en el lago Rosa, de la capital senegalesa. Tras las verificaciones, realizadas durante los tres últimos días en el Centro Cultural de Belem, serán 510 (231 motos, 180 coches, 85 camiones y 14 quads) los que arrancarán a las seis de esta mañana desde la capital portuguesa.

"Queremos que en cada etapa haya de todo: arena, piedras, tramos rápidos y lentos"

El camino hasta Dakar es tan cautivador como inhóspito y los responsables de la Amaury Sport Organisation, la empresa organizadora del rally, así han procurado que sea por la cuenta que les trae. Las tres muertes de la pasada edición -un piloto, el australiano Andy Caldecott, y dos niños- desataron un alud de críticas que obligaron a un replanteamiento en términos de seguridad. Cuando Thierry Sabine, un piloto ya fallecido, ideó el Dakar, en 1976, lo hizo hechizado por la magia del desierto. Allí, la caravana de vehículos puede campar a sus anchas sin peligro alguno. Tras la pasada edición, en la que los pilotos se adentraron en el África Negra a su paso por Guinea y Malí, el tropel de competidores se las verá este año con arena a raudales, la que abunda en Mauritania. Así lo han decidido David Castera y Roger Kalmanovitz, director deportivo y responsable de seguridad respectivamente,

"Con la nueva ruta vamos a evitar que los pilotos deban entrar en muchos poblados, lo que reduce el riesgo de accidente", asegura Castera, que, por primera vez, ha diseñado todo el recorrido.

"Los accidentes del pasado año nos obligaron a subir un peldaño en términos de seguridad. Nos reunimos para tratar de minimizar los riesgos porque no es aceptable que haya muertos", enfatiza Castera al mismo tiempo que señala el objetivo que ha perseguido con el nuevo trazado. "Mi filosofía se centra en igualar la dificultad de las etapas especiales. El año pasado, los tramos Zouerat-Atar y Nouakchott-Kiffa fueron mucho más complicados que los demás. Este año quiero que, en cada etapa, los pilotos se encuentren de todo: arena, piedras, tramos rápidos y lentos", matiza Castera, que ha adecuado sus alternativas a los consejos del departamento de seguridad.

"El plan para minimizar los riesgos del Dakar de cara a la población existe desde hace cinco años", afirma Kalmanovitz; "este año hemos ido más allá ampliando el radio de acción a los vehículos de asistencia, que hemos equipado con un GPS para controlar la velocidad a su paso por algunas zonas de riesgo". Y las áreas con un nivel de riesgo más elevado se identifican como puntos negros. Kalmanovitz lo aclara: "Hemos elaborado un mapa de riesgos en función de la densidad de población de cada zona otorgando un color a cada tramo (negro, rojo y naranja) en función de su nivel de riesgo. Así, lo que conseguimos es un plan específico para cada etapa mucho más especializado".

Además, la organización cuenta este año con seis patrullas que saldrán de Dakar el 3 de enero y seguirán una trayectoria inversa al rally e informarán a la población de los peligros a la llegada de los vehículos. Estas patrullas se encargarán también de distribuir cómics entre los nativos en los que se explica el procedimiento a seguir durante el paso de la carrera. En eellos se hace hincapié en que los espectadores no miren en exceso los helicópteros porque a ello se han debido en parte algunos de los últimos accidentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de enero de 2007