El nuevo secretario de la ONU jura mantener su independencia

Kofi Annan cede su puesto al diplomático surcoreano Ban Ki-Moon

Ban Ki-Moon abrió ayer un nuevo capítulo en la historia de la ONU al prestar juramento como su octavo secretario general. El ex ministro surcoreano de Exteriores se comprometió ante la Asamblea General a no aceptar instrucciones de ninguno de sus 192 miembros ni de ninguna autoridad externa. Ban es el primer asiático en ponerse al frente de la ONU en 35 años, y lo hace en un momento crucial para el futuro de la institución.

La ceremonia tuvo lugar a poco más de dos semanas de que Kofi Annan deje el liderazgo del organismo, después de una década en el cargo. Ban Ki-Moon, de 62 años de edad, tomará la batuta de la ONU el próximo 1 de enero. Su mandato es de cinco años prorrogables. La designación fue rápida y sin sorpresas. El proceso de selección arrancó en verano y ya en octubre fue propuesto por el Consejo de Seguridad a la Asamblea General, que refrendó la decisión por aclamación.

Ban, que ha contado con dos meses para hacer la transición, fue el alumno elegido entre todos los niños de su colegio en Corea para hacer una lectura ante el entonces secretario general Dag Hammarskjold. "Sabía que la ONU estaba ahí para ayudar en tiempos de necesidad", dijo. Era el año 1956. Cinco décadas después, el diplomático dirigirá la institución en un mundo mucho más complejo. La reforma administrativa, la amenaza de la proliferación nuclear y la crisis en Oriente Próximo serán sus principales retos, aunque su primera prioridad será "restaurar la confianza" en la institución.

El surcoreano defiende un organismo dinámico y eficiente, que esté a la altura de responder a los retos a los que se enfrenta la humanidad en el ámbito de la paz, la prosperidad y la dignidad humana, los tres pilares sobre los que se construye el legado de sus antecesores, y en especial del ghanés Kofi Annan. "Espero que los niños y niñas de hoy día crezcan sabiendo que la ONU está trabajando duro para construir un futuro mejor", dijo el pasado 13 de octubre, tras aceptar el cargo.

Ban, determinado, leal y discreto, conoce los entresijos de la ONU. Trabajó para la representación surcoreana y ejerció como jefe de gabinete de Han Seung-Soo, cuando su compatriota ejerció como presidente de la Asamblea General en 2001. "La organización estará en buenas manos", dijo Annan en su despedida. El surcoreano es el segundo secretario general de origen asiático, tras el birmano U Thant (1961- 1971).

La ceremonia de juramento sirvió para rendir homenaje a Kofi Annan. El ghanés calificó este trabajo como el más complejo de la diplomacia y aconsejó a su sucesor que hable con todos los miembros de la familia, grandes o pequeños, para evitar una parálisis en la institución y preservar la unidad. "Queda trabajo por hacer y nunca se terminará", remachó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 14 de diciembre de 2006.

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