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Reportaje:El cambio climático en la región

Madrid tiene fiebre

Las emisiones de CO2 crecen un 80% desde 1990, y la temperatura puede subir 7 grados en este siglo

Madrid empieza a notar los síntomas del cambio del clima: las temperaturas suben y los ecosistemas se resienten. Un estudio realizado por la Universidad de Castilla-La Mancha señala que a finales de este siglo podrían registrarse entre cinco y siete grados más en verano. La Conferencia de Nairobi, que se celebra estos días, marcará nuevas pautas a las que la región tendrá que sumarse. La alteración del clima está relacionada con el aumento de la concentración de ciertos gases, que atrapan la radiación solar y producen el llamado efecto invernadero o calentamiento de la atmósfera. Científicos, políticos y ecologistas consideran que se trata de un problema global pero que hay que combatir también localmente.

Cuando Manuela era pequeña e iba al bosque a jugar miraba al cielo y no veía el sol, porque la altura de los árboles se lo impedía. Cuando Manuela era pequeña un arroyo llevaba agua hasta el pueblo. Ahora Manuela tiene 84 años y no reconoce su pueblo, Villalbilla, situado a 41 kilómetros de Madrid por la carretera de Barcelona.

"No hay niños en la calle, todos están en sus casas jugando a las máquinas. Los árboles los han talado para hacer casas y han puesto otros nuevos que apenas dan sombra. Y el arroyo se ha secado y han construido encima", cuenta. "Dicen que ahora se vive mejor, pero yo creo que no. Nos estamos cargando la naturaleza". Manuela forma parte del consejo de mayores del programa Agenda 21 escolar de la Consejería de Medio Ambiente, que trata de concienciar a los más pequeños de la necesidad de cuidar el entorno.

Arturo Gonzalo Azpiri, secretario general del Cambio Climático, del Ministerio de Medio Ambiente, corrobora con datos la percepción de Manuela. El clima está cambiado. "Un estudio realizado por la Universidad de Castilla- La Mancha por 400 expertos para el Instituto Nacional de Meteorología concluye que a finales del siglo XXI la temperatura en Madrid podría subir entre cinco y siete grados en verano; y entre tres y cuatro en invierno. Son las cifras más altas de todas las previsiones que hay para Europa", explica. Otro estudio realizado por Adena sobre 16 ciudades europeas confirma que Madrid es una de las capitales que experimentan un mayor aumento de las temperaturas.

Las cifras globales de emisiones de CO2 indican que España es el país industrializado donde más han aumentado. Según los ecologistas, con esta tendencia no se podrá cumplir el Protocolo de Kioto, que comprometía a no superar un 15% las emisiones entre 2008 y 2012, respecto a las cifras de 1990. La media española estaba en el 50% en 2004, el último con datos oficiales, pero la de la región era del 76,6%. Azpiri añade que las estimaciones la fijan ya en el 80%.

El cambio climático se percibe en el aumento de las temperaturas, en las precipitaciones y en los ecosistemas. Sobre estos parámetros las noticias para Madrid no son buenas. Hay un claro ejemplo en Navacerrada. "Desde el año 1971 hasta hoy se ha reducido un 41% el número de días en los que hay nieve y las precipitaciones se han reducido el 27%, a la vez que aumenta la temperatura", señala Azpiri. "En la cuenca del Tajo llueve menos y los humedales se resentirán".

Este cambio en la climatología afecta a las especies animales y vegetales. Raquel Montón, responsable del Cambio Climático en Greenpeace, alude a la Evaluación Preliminar de los Impactos en España realizado por el Ministerio de Medio Ambiente. "Aquellas especies que encontrábamos en determinados sitios ahora ya no están, porque en su ecosistema está cambiando la temperatura, y se van desplazando hacia otro lugar que sí reúne condiciones adecuadas. Por ejemplo, en Peñalara los enebros y jaras son cada vez más abundantes en altitudes donde antes predominaban los pastos".

La conducta de los vertebrados, según Greenpeace, también está afectada. En un estudio realizado en La Hiruela, entre 1985 y 2000, se ha observado que

un pájaro llamado papamoscas cerrojillo se reproduce con mayor dificultad al aumentar la temperatura de los bosques en los que anida. También ha sido detectada la disminución de la población de la rana patilarga, conocida como rana ibérica, una especie considerada de interés especial que se encuentra en Peñalara.

El Gobierno regional asegura que combate el cambio climático, pero no tiene programas concretos. "Nos preocupa frenar las emisiones de CO2 provenientes del tráfico. Ésa es nuestra asignatura", asegura María Jesús Villamediana, directora general de Calidad y Evaluación Ambiental de la Consejería de Medio Ambiente. "Creo que hay que trabajar en introducir los combustibles limpios. Hay que fomentar el uso del biodiésel y del hidrógeno. Además, contribuimos fomentando el uso de otros transportes", añade.

La concejal de Medio Ambiente de la capital, Paz González, apunta que el Ayuntamiento tiene en marcha la Estrategia Local de Calidad del Aire. "Sabemos que el tráfico es el mayor problema", afirma. "El cambio climático se empieza a cuantificar. En verano notamos que las acacias tiraban la flor para defenderse del calor. Nunca había pasado".

La culpa es del tráfico

"Es posible que no podamos frenar el cambio climático, pero sí ralentizarlo y adaptarnos si bajamos las emisiones de gases de efecto invernadero", dicen los expertos. Adaptarse será fundamental porque España está en una de las zonas más vulnerables al calentamiento y las previsiones son inquietantes. Al no tener apenas industria, en Madrid el problema está en el tráfico, según el secretario general para el cambio climático del Ministerio de Medio Ambiente, Arturo Gonzalo Azpiri: "Del 80% de aumento de las emisiones de CO2 que se ha producido en la capital desde 1990, la mayor parte corresponde al uso masivo de coches. Contra ello deben luchar tanto la Comunidad de Madrid como el Ayuntamiento", dice.

Madrid ha confeccionado una Estrategia Local de Calidad del Aire que contempla algunas medidas para reducir las emisiones. Pero este plan, aprobado hace un año, apenas se ha puesto en marcha.

Cada día entra en la ciudad un millón de coches. "El peaje está descartado", ha dicho el concejal de Seguridad Pedro Calvo. "Hemos optado por limitar el tráfico con la instalación de parquímetros y la peatonalización de algunos barrios". Son las únicas estrategias municipales para reducir las emisiones del tráfico.

Aunque por el momento Madrid no tiene en su territorio ninguna central térmica, es responsable de la emisión de CO2 en otros territorios por su consumo eléctrico, uno de los mayores del Estado.

En la región se plantea la construcción de cuatro centrales térmicas de ciclo combinado en Villamanrique de Tajo, Estremera, Paracuellos del Jarama y Torrecilla. De ser aprobadas, emitirán más de 11 millones de toneladas de CO2, según Greenpeace.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de noviembre de 2006

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