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Crónica:Fútbol | Segunda jornada de Liga

El Athletic da aire al Betis

Los de Irureta se encuentran con una goleada fácil ante un blandísimo conjunto bilbaíno

El Betis se zampó al Athletic. Y le supo a gloria. El equipo de Irureta ha vivido el peor de sus veranos y minutos antes de saltar al césped nadie sabía aún ni cómo ni a qué iba a jugar el conjunto verdiblanco. En plena improvisación, le vino de perlas la aseada predictibilidad de los futbolistas y del juego rojiblanco. Hasta el debutante Javi Martínez pareció un jugador que ya se había visto antes.

El Athletic de ayer olía a lavanda, a cuero de sebagos y a jersey de pico de lana (inglesa). El Athletic tiene un equipo de buena familia, correcto, limpio y trabajador, pero le faltó tensión competitiva, astucia de barrio y, algo históricamente sorprendente, garra. Acartonado y hasta inocentón, como quedó claro en la fantástica jugada de Maldonado en el segundo gol bético. "Pero éste no tenía que apurar hasta la línea de fondo para después centrar", pareció decir la cara de Sarriegi, sorprendido por el regate de tacón del joven interior.

BETIS 3 - ATHLETIC 0

Betis: Doblas; Melli, Juanito, Nano, Romero; Rivera, Vogel, Edu; Maldonado (Capi, m. 80), Sobis (Miguel Ángel, m. 87) y Xisco (Wagner, m. 56). No utilizados: Contreras, Fernando Vega y Fernando.

Athletic: Aranzubia; Iraola, Prieto, Sarriegi, Casas (Amorebieta, m. 46); Javi Martínez, Murillo; Etxeberria (Urzaiz, m. 46), Yeste, Gabilondo (Tiko, m. 61); y Aduriz. No utilizados: Lafuente, Expósito, Ustaritz y Llorente.

Goles: 1-0. M. 19. Juanito resuelve un barullo en el área tras un saque de córner. 2-0. M. 39. Edu, a placer, tras una buena jugada de Maldonado en la que se fue de Sarriegi con un regate de tacón. 3-0. M. 83. Capi, tras un contraataque de Sobis y Edu.

Árbitro: González Vázquez. Amonestó a Gabilondo, Tiko, Romero y Murillo.

Unos 40.000 espectadores en el Ruiz de Lopera.

Gabilondo perdonó al Betis un gol a los once minutos que parecía inevitable tras el tremebundo fallo de Melli, que no se sabe bien si quiso despejar o centrar, pero lo que acabó por hacer fue dejar solo al interior vasco frente a Doblas. Pero Gabilondo chutó al palo, como Yeste lo hiciera a las manos de Doblas en dos ocasiones. Todo esto, antes de que el Betis se acercara a la meta de Aranzubia.

Andaba el equipo de Irureta intentando reconocerse. Por el momento, se habían dado cuenta de que Vogel es una hormiguita - como todas las hormiguitas, trabaja por cinco-, Rivera disfrutaba de mayor libertad creativa, precisamente por el desempeño del suizo, Edu recuperaba su ponzoña entre líneas y Maldonado se sacudía fantasmas varios a fuerza de regates y determinación. Mientras acababa el autoanálisis, el Betis aprovechó una de sus armas más añejas. Juanito logró marcar tras un barullo de patio de colegio a la salida de un córner. Y a punto estuvo de repetirlo un cuarto de hora después, de nuevo tras un saque de esquina y un cabezazo sorprendentemente solitario.

Con el primer gol, el Betis ganó tiempo y una dosis de tranquilidad que hacía tiempo que no vivía. Mientras tanto, el Athletic presionaba correctamente, se desplegaba de libro y, precisamente por eso, era predecible. Todo lo contrario que la escapada de Maldonado por la banda derecha nacida de su soberbio regate. Cuando nadie en el Athletic lo esperaba, el jugadón de Maldonado les mató.

Apostó Sarriugarte por Urzaiz en el segundo tiempo. Un especialista, un aviso también de que la táctica ofensiva se iba a parecer bastante a una granizada sobre el área bética. Del librillo rojiblanco también, del capítulo referente a las prisas. Pero el Betis ya contaba con renta para especular. Y lo hizo. Mientras Javi Martínez y compañía movían la pelota en horizontal hasta encontrar el desmarque de uno de sus puntas, los béticos afilaban su dibujo a la espera de cortar un pase o hacerse con un rechace para salir pitando en busca de Aranzubia. En una de ésas, Gabilondo se ganó una amarilla por cortar por lo sano una salida de Maldonado.

El Athletic dispuso así de un falso dominio y hasta de un buen par de ocasiones de Aduriz -de cabeza- y Murillo. Pero fue el Betis el que redondeó el marcador cuando ya le faltaba el aire a casi todos.

Irureta sí que respiraba. Además, llega al derby contra el Sevilla con moral y dos brotes de crack para que se hable en las barras de las tabernas de la ciudad: Maldonado y Sobis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de septiembre de 2006