Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
LO MÁS ÚTIL | EL VIAJERO HABITUAL

Kilómetros amenos con los peques

Para muchos adultos, viajar con niños es sinónimo de estrés. Pero una buena planificación y algunos sencillos consejos pueden hacer que el viaje sea más llevadero.

Si nos trasladamos en coche, lo primero es la seguridad. La Dirección General de Tráfico (www.dgt.es) recuerda que los niños deben ir sentados con un sistema de retención homologado y adaptado a su edad y peso, que puede reducir entre el 40 y el 70% las lesiones en caso de accidente. Existen cuatro sistemas: en sentido contrario a la marcha, en sentido de marcha, elevadores y cinturones de seguridad, a elegir en función de la edad, altura y peso del pequeño. La OCU (www.ocu.org) ofrece a sus socios un estudio comparativo que incluye 45 modelos de sillas infantiles para coches. Aunque el niño llore y quiera salir de su sillita, la DGT aconseja que no se le coja en brazos. Armarse de paciencia e intentar estacionar -si no se calma- será lo mejor.

Ya sea por tierra, mar o aire, un buen consejo es convertir los trayectos en una experiencia entretenida. Irina Fuhrmann recomienda en su guía ¿Cuánto falta? Viajar con niños pequeños (Parramón Ediciones, 2004. 12,95 euros) aprovechar los cinco sentidos. Contar o inventar un cuento; escuchar narraciones grabadas; observar el paisaje, jugar a distinguir los colores de otros coches o las señales de tráfico; bajar un poco las ventanillas y reconocer los olores del campo o de la costa; inventar juegos y hacer, por ejemplo, títeres con los dedos. Hasta una merienda puede romper el aburrimiento. Si los padres se animan, pueden documentarse sobre las leyendas de los lugares de la ruta y aprovecharlas para entretener a los peques. Fabulosos noviazgos, princesas de otros tiempos... Aventuras fantásticas como las que, por ejemplo, incluyen Pilar Alonso y Alberto Gil en la guía Un país de cuento: guía esencial para viajar con niños por España (editorial Everest, 2006. 23,50 euros).

A la hora de salir

"El mejor horario para salir será aquel en que el niño pueda viajar más cómodo, o relajado y, a ser posible, dormido", recomienda José García Sicilia, pediatra del hospital universitario La Paz de Madrid. El amanecer y el atardecer suelen ser buenos momentos, sobre todo en verano, para evitar las horas de más calor. "Nunca debemos hacer viajes largos en coche de un tirón", añade. Como término medio se debe parar, al menos, 10 o 15 minutos cada dos horas, para que los pequeños liberen al aire libre la energía contenida. García Sicilia aconseja el uso de aire acondicionado sólo para normalizar la temperatura antes de entrar. Ya en marcha, es preferible bajar un poco las ventanillas.

Para combatir los mareos, conviene que los niños no miren a las ventanillas laterales. Nunca hay que dejar a los peques en ayunas, pues facilita la aparición del mareo. Alimentos azucarados, fáciles de digerir, como yogures o zumos, administrados en cantidades pequeñas, son los más indicados.

Otra clave es tenerlos siempre entretenidos. Puede ayudar el juguete preferido. Irina Fuhrmann recomienda algunos que resultan prácticos: para bebés de hasta un año, sonajeros, objetos de goma de colores vivos, anillas para morder o muñecos de trapo; para niños de hasta 18 meses, cochecitos y camiones de plástico, peluches y juegos musicales. Y para los más grandecitos, puzles, marionetas, muñecas... Las nuevas tecnologías también ayudan, por ejemplo, con una película divertida en DVD. Como dice Fuhrmann, el único secreto en los viajes con niños es "dejar los miedos en casa, atiborrar las maletas de paciencia y flexibilidad y, sobre todo, tener muchas ganas de pasarlo en grande".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de septiembre de 2006