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Reportaje:Mundial de baloncesto 2006

Cita crucial entre la chispa y la pegada

España, con un juego exuberante, aspira a meterse por primera vez en la final a costa de Argentina

Un mundo separa los estilos de juego de los dos grandiosos equipos que se disputan el derecho a estar en la final del Mundial en un partido largamente esperado, hoy en Saitama (12.30, La Sexta). Jamás el duelo hispano-argentino llegó en un momento tan pletórico para ambas selecciones. Campeón olímpico el combinado albiceleste, exuberante y arrollador el juego desplegado por la roja. Abrillantado por un estilete como Ginóbili el uno, aposentado en la magnificencia de Gasol el otro. Amparados los argentinos por la solidez de Oberto y Scola en la pintura y la rugosidad de Nocioni y Delfino en las alas, propulsados los españoles por el turbo de Calderón, la chispa de Navarro y la seria labor de zapa de Garbajosa y Jiménez. Se perfila un partido grande de verdad, con dos adversarios que van a pecho descubierto.

Al equipo español le interesa un partido abierto, con buen ritmo, con un marcador amplio a ser posible; al argentino, un mayor control en la cadencia de cada jugada y un marcador estrecho. Los argentinos persiguen la que sería su tercera final consecutiva en un gran torneo después de perder la del Mundial de Indianápolis frente a Serbia hace cuatro años y ganar el título olímpico, hace dos en Atenas, tras dejar en la cuneta a Estados Unidos e Italia.

Ambas selecciones poseen, cuanto menos, dos rasgos comunes: están formadas por las mejores generaciones de jugadores que han dado ambos países y al mismo tiempo por jugadores que compiten o han competido en la Liga ACB española, con las únicas excepciones de Ginóbili y Delfino. Los argentinos se mantienen en el prodigioso ciclo iniciado en Indianápolis, tras la eclosión de sus mejores jugadores, todos ellos compitiendo en Ligas lejos de su país, mientras que la quinta española de los juniors de oro y compañía está alcanzando igualmente una espléndida madurez. La velocidad de crucero con la que se ha plantado en las semifinales el equipo español, que suma 16 victorias consecutivas entre los siete partidos disputados en Japón y los nueve amistosos de preparación, contrasta con las dificultades de la selección argentina. Sin embargo, los argentinos han ido de menos a más e igualmente ha ganado sus siete compromisos en el Mundial. "A veces no jugar minutos picantes en los que hay que definir, te puede pasar factura", advierte Nocioni.

De las 18 veces que se han enfrentado ambos equipos, Argentina sólo ganó dos, un amistoso en 1992 y en el Mundial de Canadá en 1994. Los dos últimos enfrentamientos, hace escasas semanas, fueron saldados con una inusitada facilidad por el equipo español en Madrid y Singapur. Será la segunda vez que España dispute las semifinales de un Mundial. La primera, en 1982 en Cali, la URSS venció al equipo de Fernando Martín, Epi, Corbalán y compañía.

"Es previsible que el partido sea igualado y espero que sepamos jugarlo tanto si el marcador está en contra como si tenemos ventajas muy pequeñas", afirma Pepu Hernández. "No debemos tener dudas. Si estamos cinco puntos abajo, no debemos olvidarnos de seguir jugando nuestro baloncesto". El seleccionador español pone de relieve una de las diferencias entre uno y otro equipo. "Ellos corren más como producto de los errores del rival, mientras que nosotros queremos correr en más ocasiones". Sergio Hernández, su colega argentino, incide en la cuestión: "Tenemos que jugar un baloncesto muy científico, muy controlado, de mucha paciencia, para tomar siempre buenas decisiones ofensivas. Ese control nos permitirá un balance defensivo bueno. Si hacemos eso lograremos que el partido no pase de 75 puntos y ahí vamos a sentirnos más cómodos. Si se juega a un ritmo de mucha dinámica y marcador alto, tiene ventaja España".

El contraste en los estilos de juego todavía será mayor en la primera semifinal del torneo (9.30, La Sexta) en que se enfrentan Estados Unidos y Grecia. El equipo de Yannakis ganó el último Eurobasket gracias a una superlativa defensa. La propuesta de Estados Unidos es justamente la contraria, pasa por un juego abierto y veloz y el máximo aprovechamiento posible en ataque del enorme talento individual de sus jugadores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de septiembre de 2006