Reportaje:

Mel Ramos resucita el arte pop

El pintor norteamericano, único representante vivo de su grupo artístico, expone su obra en Cádiz

El arte llevaba siglos mostrando a mujeres desnudas cuando, en los años sesenta, a Mel Ramos (California, Estados Unidos, 1935) se le ocurrió unir estas figuras a los principales iconos del consumismo occidental del momento.

Sus pin-ups semiescondidas tras una botella de Coca-Cola, dentro de un paquete de patatas fritas de McDonalds, o atrapadas en una copa de Martini tuvieron la habilidad de sumar en una misma imagen erotismo e ironía, y se convirtieron en la principal aportación de este artista californiano al arte pop americano.

Ahora, estas chicas de calendario se encuentran expuestas en el claustro de la Diputación de Cádiz, en la muestra Retrospectiva. Heroínas, Diosas y Reinas de la Belleza. Se trata de un recorrido por la evolución del pintor resumido en 70 piezas. Todas estas obras demuestran que, aunque sin abandonar nunca a las mujeres como estrellas de sus pinturas, Mel Ramos ha sabido moverse desde los inicios del arte pop hasta la influencia de los artistas clásicos o de la escultura.

Comenzó a pintar a principios de los sesenta series de superhéroes, que consistían en cuadros con Wonder Woman o Batman como protagonistas, que simulaban especies de viñetas de gran formato con una estética colorista. "Al principio, estaba muy sumido en el arte pop. Conocí a Andy Warhol, y me dejé influenciar", explicó Ramos en la inauguración de la exposición.

Al peso de Warhol se sumó después el de revistas como Play Boy o Penthouse y sus populares pin-ups, que Ramos idealiza en sus pinturas y mezcla con carteles publicitarios. Una iconografía particular que, pese a la distancia en los estilos, el artista ha conseguido fundir con el arte más clásico. En su etapa más reciente, Velázquez o las esculturas griegas se han convertido en los nuevos referentes del pintor, que con obras como Galatea y Pan o Versión Velázquez -una interpretación particular de la Venus del Espejo- demuestra que tradición e innovación no están reñidas.

La firma del pintor queda patente, en cualquier caso, en los cuerpos de las mujeres que pinta. Son su fetiche y lo reconoce sin pudor: "Me encantan las mujeres, en eso se resume mi obra".

"El sexo vende", sostiene el artista. De este modo, Mel Ramos no encuentra razones para huir de su fijación.

Una obsesión que le ha servido para ser invitado en varias ocasiones a la mansión de Play Boy, de donde ha tomado muchas de sus modelos. Otras son actrices de Hollywood o, incluso, su mujer, Leta, con quien, a pesar de los gustos del pintor californiano, lleva 51 años de convivencia. Con ella veranea desde hace más de tres décadas en la provincia de Cataluña, porque después de las mujeres, España es una de las grandes pasiones de este artista norteamericano.

Este año, el artista ha viajado algo más al sur y ha traído parte de su colección a Cádiz. La exposición estará abierta hasta el 31 de agosto y su horario es de 11.00 a 14.00 y de 19.00 a 22.00 de lunes a viernes, y de 12.00 a 14.30 los sábados, domingos y festivos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 20 de agosto de 2006.

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