Análisis:Mundial de Baloncesto 2006Análisis
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Todos son importantes

España cumplió con la condición de favorita en su debú ante la selección de Nueva Zelanda. La diferencia de 16 puntos al final del partido refleja la distancia que existe hoy en día entre los dos equipos. Bien es verdad que nuestra selección no jugó con la brillantez a la que nos tiene acostumbrados -el equipo de las Antípodas no es de los que te lo permiten: defiende duro, es disciplinado y no se descompone con facilidad-, pero jugó con seriedad sintiéndose superior en todo momento y esperando su oportunidad. España controló desde el inicio, pero hasta el tercer periodo no rompió el partido, con una defensa más agresiva, para afrontar con tranquilidad los últimos minutos.

Fue un partido serio, pero no de desgaste. Pepu movió el banquillo desde el primer cuarto, cuando el encuentro estaba igualado y las espadas se hallaban en todo lo alto. Lo movió tanto que al llegar al descanso ya habían saltado a la cancha todos los jugadores, menos el lesionado Felipe Reyes.

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Si otros años la selección, en competición, no usó más de ocho jugadores, lo de ayer es toda una declaración de intenciones del entrenador. Pepu quiere que todos sus hombres se sientan importantes y estén preparados para salir a la cancha en cualquier momento. No esperó mucho tiempo para hacer los cambios ni a que el partido estuviese resuelto. Todos son capaces de solucionar el papel que se les dé, no importa lo que se les exija ni cuánto tiempo jueguen. Los jugadores están concentrados porque saben que cuentan con ellos. Lo agradecen y el equipo también.

Además, si quieres llegar lejos en un torneo tan largo y duro como un Mundial, necesitas que tus jugadores importantes no jueguen justos de fuerzas. Cuando nos estemos jugando el tipo contra un rival serio necesitaremos que nuestros jugadores más resolutivos tengan el oxígeno suficiente para meter esa canasta o coger ese rebote que nos dé el partido. Cuanto más se pueda usar el banquillo más frescos llegaremos a los minutos finales, que son los que habrá que jugar bien si queremos volver con chapa a casa.

Pepu ha conseguido formar un equipo en el que todos se sientes partícipes del resultado final. Hay líderes, claro; nombres con más peso y que son nuestro referente, pero todos afrontan los partidos con la máximo concentración porque saben que en cualquier momento son necesarios en la cancha e incluso, por qué no, protagonistas de la victoria del día.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 19 de agosto de 2006.

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