Necrológica:Perfil
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Agustí de Semir, cristiano y comunista

El 16 de agosto falleció el abogado y luchador antifranquista Agustí de Semir a los 89 años. Un hombre comprometido con las libertades y con la justicia social. Una persona poliédrica por su relación con los demás, su cristianismo militante, su compromiso comunista o su trayectoria en la abogacía.

Muchas cosas pueden explicarse de su intensa biografía, desde su defensa como abogado de luchadores antifranquistas a su participación en el secretariado de la Assemblea de Catalunya; desde su vivencia de la fe a la enamorada relación con su compañera Concha Millán; desde su estancia en la cárcel a su gestión en el Ayuntamiento de Barcelona como independiente en las listas del PSUC; desde su compromiso con los comunistas a cómo agradeció ser investido doctor honoris causa por la Universidad Politécnica de Catalunya, en representación de la lucha antifranquista, junto al dirigente comunista Gregorio López Raimundo y a María Salvo, una de las Dones del 36 (Mujeres del 36).

Aunque sin duda hay un aspecto de Agustí de Semir que es el más relevante: sus profundas convicciones políticas y espirituales. Unas convicciones con las que demostró que sus lecturas del Evangelio y el dejarse llevar por sus enseñanzas le permitieron encontrar la coherencia y practicar el compromiso con los demás. Una coherencia y un compromiso presentes en todas las facetas de su intensa vida.

En diversas entrevistas publicadas, en muchas intervenciones y escritos suyos, se repite una idea que se ha convertido en práctica por de Semir: ¿cómo decir que somos cristianos si no nos ponemos de verdad al lado del pobre, del excluido, del perseguido, del explotado y del que padece hambre o violencia? Esta reflexión, unida a una práctica social comprometida con los de abajo, se refleja en el lema: "Soy cristiano y soy comunista".

¿Por qué? En personas como Agustí, es ese intento de ser fiel a las ideas que le han cautivado tanto del evangelio como del socialismo. Porque, pensando en las personas, han ido más allá de las prácticas históricamente conocidas tanto en la vertiente ideológica como en la vertiente espiritual.

Su compromiso social y profesional, su radicalidad en favor de la justicia y las libertades y su vivencia de la espiritualidad, son lo que han llevado a Agustí, y a muchas otras personas coherentes, a defender en la dictadura y en la democracia proyectos comunitarios de emancipación. Proyectos revolucionarios, sí; unas palabras y unos contenidos que estaban en el vocabulario y en el quehacer de este abogado de las causas nobles.

Jordi Miralles es coordinador general de Esquerra Unida i Alternativa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 19 de agosto de 2006.

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