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Centenares de jóvenes se manifiestan para reclamar una vivienda digna

Madrid acoge la protesta más numerosa, con más de 700 asistentes

Organizaciones juveniles se manifestaron ayer en Madrid y Barcelona para reclamar el abaratamiento de la vivienda. Las marchas transcurrieron sin incidentes y la de la capital española fue la más numerosa, con unas 700 personas. "La vivienda es un derecho, no un negocio", era el lema. Es la primera vez que estas protestas, que comenzaron de forma espontánea en mayo a través de Internet y mensajes de móvil, son convocadas oficialmente.

El número 47 fue ayer el protagonista de los gritos, las camisetas y las pintadas de las manifestaciones para pedir el acceso a un domicilio que se celebraron en diversas localidades. Esos dígitos corresponden al artículo de la Constitución que establece entre los derechos fundamentales de los españoles una vivienda digna. Estos jóvenes, que desde el 14 de mayo se reúnen periódicamente para protestar, reclamaron que se facilite el acceso a los pisos, cuyo precio se ha disparado más del 150% desde 1998. Pero si en las anteriores ocasiones se trataba de sentadas espontáneas, esta vez la protesta fue convocada oficialmente en Madrid y Barcelona. Eso sí, Internet sigue siendo el medio utilizado por los jóvenes para coordinarse.

Mario Cuéllar es un físico de 33 años que se considera un privilegiado por vivir en una casa de dos habitaciones en el barrio madrileño de Lucero. Paga 450 euros al mes de alquiler y si no fuera por el sueldo de su novia, esa cantidad supondría más de la mitad de su salario. Entre los dos suman 1.800 euros de presupuesto mensual. Cuéllar es miembro de la Asamblea contra la Precariedad y por la Vivienda Digna, la organización convocante de la manifestación que reunió a unas 700 personas en la Puerta de Sol de Madrid, según el Cuerpo Nacional de Policía. "La vivienda es un derecho, no un negocio", era el lema.

Esperaban más apoyo, sobre todo de inmigrantes, "pero el miedo los retrae a manifestarse", explicó Cuéllar que, junto al resto de sus compañeros, acusó a los partidos políticos de fomentar la burbuja inmobiliaria. "Se financian con la especulación urbanística y por eso no apoyan nuestras convocatorias", criticó un manifestante que portaba una pancarta que decía "lo de Marbella, es España entera".

En Barcelona, unos 500 jóvenes -según la Guardia Urbana- desatendieron el primer domingo de rebajas y se concentrarse en la Plaza de Catalunya para exigir otro tipo de descuentos: el de la vivienda. Los manifestantes, convocados por la Asamblea por una Vivienda Digna, añadieron al número 47 un sinfín de cifras más, que mostraban en forma de dorsal cual carrera de atletismo. El 300.000, por ejemplo, correspondiente al número de pisos vacíos que se contabilizan en la provincia de Barcelona. O el 60, otro caso, que es el porcentaje de los ingresos que aseguran hay que destinar al pago de la hipoteca o del alquiler.

Los manifestantes catalanes tenían ayer dos cosas muy claras: que "aquí se especula", según lucían en varias pegatinas, y que, "se trata de una auténtica tomadura de pelo". Varios estudiantes de peluquería raparon a todo aquél que se lo propuso, antes de iniciar la marcha hacia la Plaza de Sant Jaume, sede de la Generalitat y del Ayuntamiento, que culminó con la lectura de un manifiesto en contra de la especulación y a favor de del derecho a una vivienda digna.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de julio de 2006