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Reportaje:Sumario del mayor escándalo de dopaje del deporte español

Las transfusiones y los dólares de Tyler Hamilton

Fuentes conservaba documentos que mostraban la planificación del presunto dopaje del campeón olímpico, suspendido en 2004

En septiembre de 2004, pocos días después de retirarse de la Vuelta a España, Tyler Hamilton recibe la noticia de que ha resultado positivo en un control antidopaje por transfusión de sangre. También supo que salvaba por lo pelos la medalla de oro conseguida en la contrarreloj de los Juegos Olímpicos de Atenas, ya que un error en el proceso de descongelación de su muestra de sangre hizo imposible el contraanálisis de un primer resultado positivo. Después de varios meses de pelea judicial en las que el ciclista norteamericano del Phonak manifestó su absoluta inocencia, el 10 de febrero pasado el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) le sancionó definitivamente por dos años. La suspensión termina el próximo 22 de septiembre.

Los documentos hallados en los registros de la Operación Puerto por la Guardia Civil presuntamente muestran, sin embargo, que Tyler Hamilton no era tan inocente como proclamaba, que el TAS no se equivocó en su sentencia y que incluso el Comité Olímpico Internacional (COI) podría tener argumentos para retirarle la medalla olímpica. De paso cuestionan la leyenda del corredor increíble, capaz de aguantar todo un Tour de Francia con la clavícula rota y de imponerse en una etapa legendaria en Bayona en 2003. Y también muestran que Hamilton no sólo recibió presuntamente del equipo de Eufemiano Fuentes, en el que figuraba como número 4142, la logística para las transfusiones de sangre, sino también el tratamiento farmacológico (dopante) completo: EPO, anabolizantes, hormona del crecimiento e IGF-1.

Entre los papeles de Fuentes y Merino Batres se encontraban las fichas correspondientes a 2002, el año en el que Hamilton fichó por el CSC después de abandonar al US Postal de Armstrong, y 2003 de los tratamientos de Hamilton, así como la reproducción de un fax enviado a Haven Parchinski (esposa de Hamilton) a un hotel de Gerona, ciudad en la que vivía el corredor, en el que se refleja el estado de las cuentas, en dólares y euros, que refleja que el ciclista había abonado ya 31.200 euros, por los que sólo debía 11.840 del trato alcanzado, 35.000 euros por el seguimiento médico y 8.040 más por la medicación. También su número de referencia, 4142, figura en el listado de existencias de sangre en el arcón a mediados de 2004.

Las fichas médicas constan de dos hojas. En una, sobre el calendario de la temporada ciclista, organizado de noviembre a octubre, se marcan las carreras en que tiene previsto participar y la medicación que debe ingerir. Todo ello señalizado con el conocido como sánscrito de Eufemiano, un sistema de notación por códigos de sustancias, dosis y procedimientos. Así, de cara a la temporada de 2003, Eufemiano le señalaba a Hamilton, presuntamente, que debía comenzar el 21 de diciembre con 2.000 unidades de EPO diarias hasta el 24, Nochebuena, y luego alternas hasta el 9 de enero. El 14 del mismo mes, antes de la concentración del CSC, procedió a la primera extracción de sangre, y el 24 de enero el tratamiento de anabolizantes. Ya comenzados los meses de competición, en marzo, el tratamiento se ampliaba con HMG (conocida como fuerza, la hormona de la menopausia, un producto indetectable, que enmascara y potencia el uso de anabolizantes), hormona del crecimiento e insulina.

Según muestran los documentos del sumario, aquel año ganó la Lieja-Bastoña-Lieja seis días después de una doble reinfusión de sangre; ganó el Tour de Romandía poco después, y se preparó para su épico Tour con un mes de mayo sin competición dedicado a un engorde con anabolizantes y EPO, un mes de junio dedicado a las extracciones, un paseo por la Dauphiné Libéré, y dosis de hormona del crecimiento e IGF-1, y unos primeros días de julio dedicados a la reinfusión, así como en el día de descanso de la carrera francesa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de junio de 2006