Wade da el primer título a los Heat

Tras apuntillar a los Mavericks, al alero de Miami ya se le compara con los mejores de la NBA

Los Heat de Miami lograron su primer título de la NBA al vencer a domicilio a los Mavericks de Dallas por 92-95. Hicieron historia al convertirse también en el primer equipo que remonta un 0-2 en una final, al mejor de siete partidos, que cerraron con un 4-2. Pat Riley, que sumó así su quinto anillo, se convierte en el tercer entrenador que gana un título con dos equipos diferentes. Shaquille O'Neal se adjudicó su cuarto anillo, el primero para unos veteranos como Alonzo Mourning y Gary Payton y también para el protagonista de la final, Dwyane Wade, que a sus 24 años y en su tercera temporada en la Liga, sólo suscita preguntas sobre dónde está su techo.

Riley lo veía todo muy negro tras los cuatro primeros partidos de la postemporada. Con la serie ante los Chicago Bulls empatada a dos y con su equipo sufriendo para mantener el ritmo ante un quinteto mucho más joven, echó mano de sus famosas tácticas de incentivo. Antes del quinto partido metió su cabeza en un cubo lleno de hielo ante la mirada atónita de sus pupilos. Con la cabeza morada por el frío tras mantenerla dos minutos a una temperatura bajo cero, Riley les había mandado un mensaje claro: todo es posible.

En una situación igualmente comprometida se encontraban los Heat en el tercer partido de la final ante los Mavericks. Tras haber caído en los dos primeros en Texas e ir perdiendo por diez puntos en el descanso, mientras impartía órdenes en el vestuario, Riley se tapó la boca con cinta adhesiva. O'Neal, Wade y compañía no entendieron nada de lo que salió de la boca de su entrenador. Mensaje: No tengo que deciros nada, sabéis lo que tenéis que hacer. Y funcionó, porque los Heat acabaron venciendo un partido dramático y continuaron hasta ganar el cuarto y el quinto partido para forzar un sexto en Dallas.

De camino a Texas, Riley se presentó en el aeropuerto de Miami con un solo traje, una camisa y una corbata como equipaje. Nunca, ya sea durante sus años en Los Ángeles, Nueva York o ahora en Miami había repetido traje en partidos consecutivos. Mensaje: no habrá séptimo partido. El liderazgo y la sinceridad de Riley se hicieron eco en un vestuario que fue testigo a mitad de temporada de un insólito traspaso de poderes. O'Neal entregó sus galones a Wade que, en su tercer año, le puede discutir el trono de mejor jugador de la Liga a cualquiera, se llame LeBron James o Kobe Bryant.

Wade fue galardonado con el MVP de la final tras anotar 36 puntos, coger 10 rebotes, dar 6 asistencias y realizar 3 tapones en el último partido y anotar 34 puntos de media en la serie. Debía de ser él quien capturase el último rebote del partido tras fallar el base de los Mavericks Jason Terry un triple que hubiese forzado la prórroga.

Wade es lo suficientemente bueno como para cambiar la dirección de una final, humilde para decir que los Heat son propiedad de Shaq, listo para comentar que es el hermano pequeño de Shaq cuando Bryant nunca aceptó tal condición y duro como para jugar no sólo lesionado sino para echarse la franquicia a su espalda. Wade no es Michael Jordan pero es lo más espectacular que ha surgido en la Liga desde la retirada del 23 de los Bulls hace ocho años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 21 de junio de 2006.

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