Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
ARTE

La Fundación Santamarca cede seis obras de Goya a la Academia de San Fernando

La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando acaba de incorporar a su espléndida colección de lienzos de Francisco de Goya seis obras más del aragonés universal. Se trata de media docena de pequeños cuadros al óleo, de apenas un palmo de extensión, con motivos infantiles. Su título Juegos de niños, representa mozalbetes en diferentes menesteres lúdicos, desde el salto de pídola hasta los toros. Los cuadros componen una colección completa y datan de entre 1776 y 1785, la etapa en la que un Goya feliz se desempeñó como cartonista de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara.

Su valor reside en la mirada que Goya proyectó sobre la infancia, a la que descubre en su más bravía e inocente irresponsabilidad: "Son niños mendigos o descarriados que con una sed infatigable de juego y transgresión pelean entre sí, se disfrazan de espadachines o clérigos, se muerden, pugnan por un aguinaldo, corren y hasta se encaraman en tablones o muros", explica Pedro Navascués, arquitecto y académico de la Real de Bellas Artes de San Fernando.

Al fondo de cada lienzo asoman las agujas de alguna iglesia, los arcos de un puente o los travesaños y paredes de casales. "La arquitectura siempre surge en estos bellísimos cuadritos de Goya", añade Navascués, que precisa que los seis lienzos proceden de la colección del conde de Santamarca y son propiedad de la Fundación del mismo nombre, "Hemos firmado un convenio mediante el que la Fundación, del Arzobispado de Madrid, cede por cuatro años las seis obras a la Academia, que ya posee 13 de los mejores lienzos de Francisco de Goya", subraya. Entre ellos figuran los dos autorretratos más célebres de Goya, así como retratos del arquitecto Juan de Villanueva, del valido regio Manuel de Godoy en campaña, otro ecuestre de Fernando VII y, destacadamente, El entierro de la sardina, uno de los lienzos más ricos y enigmáticos del pintor aragonés. Goya supo infundir a los personajes del cuadro el ritmo de una danza, mediante una prodigiosa mixtura de ejes diagonales que les otorga movediza suspensión y sugiere el son acompasado y persistente de un tambor. De esta manera, el museo de la Academia, en la calle de Alcalá, 13, se convierte en la segunda pinacoteca del mundo en obras de Francisco de Goya.

"Resulta especialmente emotiva esta cesión temporal de seis de sus cuadros, porque él fue académico aquí, trabajó en estos talleres, se volcó en la formación de alumnos y pugnó por el esplendor de la Academia", agrega Navascués. Para albergar los nuevos lienzos, las salas que exhibían los otros goyas han sido remozadas.

El museo de la Real Academia inaugura además una exposición temporal con otras obras de la colección acuñada por el conde de Santamarca, por su hija Carlota y su yerno, el duque de Nájera; figuran lienzos de trasunto religioso de Lucas Jordán y Vicente Carduccio; paisajes de Antonio de Brugada y Genaro Pérez Villamil; bodegones de Juan de Arellano y Alejandro de Loarte; más retratos de Ricardo Madrazo y Moreno Carbonero, entre otras joyas, que dan fe de la magnificencia de la que supo rodearse un lúcido segmento de la así ennoblecida burguesía madrileña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de junio de 2006