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Reportaje:

Una joya entre hombres

Michelle Wie, de 16 años, se convierte en la primera mujer desde 1945 que pasa el corte en un gran torneo masculino de golf

Carlos Arribas

Michelle Wie, la niña prodigio del golf, tiene 16 años, unos cuantos millones de dólares en su cuenta bancaria y una idea entre ceja y ceja, convertirse en una regular del circuito de la PGA, aquel en el que semanalmente se cotejan Tiger Woods, Phil Mickelson, Vijay Singh y Sergio García, entre otros. "Mi objetivo es llegar al circuito masculino y quedar entre los 10 primeros", repitió ayer. Cada vez menos personas dudan de que lo conseguirá. Sobre todo después de verla jugar ayer.

La declaración de Wie se produjo en Incheon, a las afueras de Seúl (Corea del Sur), después de firmar una tarjeta de 69 golpes (-3) en la segunda jornada del SK Telecom Open, un torneo del circuito asiático en el que ella es la única mujer participante. El resultado, sumado a los 70 golpes del primer día, le permitió pasar, por primera vez, el corte en un torneo de hombres. No ocurría eso con una mujer desde 1945. Va 17ª, a seis golpes de la cabeza. Era su octavo intento en un afán que persigue desde que tenía 14 años, cuando ya era alta y flexible como ahora, un junco, ya mandaba la bola más lejos incluso que cualquier mujer crecida, a la misma distancia que muchos hombres, y participó en el Open Sony de Hawai. No pasó el corte. Por un golpe. Al día siguiente volvió a la escuela.

Sólo Serena Williams y María Sharapova ganan más dinero que Wie

La escuela la dejó dos años después, el 11 de octubre de 2005, el día que cumplió 16 años y anunció que se hacía profesional. Detrás de ella, dos grandes empresas patrocinadoras, Sony y Nike, y contratos por 6,2 millones de euros. Sólo dos mujeres deportistas, las tenistas Serena Williams y Maria Sharapova, ganan más que ella.

Y sólo dos jugadoras de golf antes que ella, la coreana Se Ri Pak, que terminó décima en un torneo menor de Corea en 2003 y la norteamericana Babe Zaharias, en el Open de Los Angeles de 1945, habían pasado el corte en un torneo masculino. "Y ahora debo jugar bien el fin de semana", dijo Wie, "esto no ha acabado aquí".

Dentro de unos días, el 15, Wie afrontará un desafío aún más complicado, la fase previa de clasificación para el Open de Estados Unidos, uno de los cuatro torneos del Grand Slam, pero seguramente será una cita más tranquila que su estancia en Corea del Sur, el país de nacimiento de sus padres, donde ha disfrutado de un baño de masas, agobios y protección policial cotidiano.

Michelle Wie, ayer en el SK Telecom Open de Seúl.
Michelle Wie, ayer en el SK Telecom Open de Seúl.REUTERS

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Sobre la firma

Carlos Arribas
Periodista de EL PAÍS desde 1990. Cubre regularmente los Juegos Olímpicos, las principales competiciones de ciclismo y atletismo y las noticias de dopaje.

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