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Reportaje:

"Vamos a por todo"

Vila-real vibra con la clasificación y los jugadores destacan la gran confianza en su juego

Hasta en tres ocasiones reclamó la afición del Villarreal a sus héroes, unos jugadores exhaustos que dejaron los vestuarios y saltaron una y otra vez al campo para saludar a los aficionados. La locura se desató en el Madrigal. Desde 1992, ningún equipo debutante en la máxima competición europea había alcanzado las semifinales. En aquella ocasión fue el Sampdoria italiano, que disputó la final frente al Barça. Ahora es el turno del humilde Villarreal. "Estamos escribiendo la historia del club. Hemos llegado a las semifinales por méritos propios. Esto es el resultado de un año entero de trabajo", explicó tras el partido un eufórico Arruabarrena, el lateral que llegó al club hace siete temporadas desde Boca Juniors argentino y que ha vivido toda la transformación de la entidad. Hasta marcar ayer el gol decisivo, su segundo este curso en Europa. "Ahora vamos a por todo", añadió Sorín, con una aparatosa venda en la cabeza por el codazo de Materazzi. El presidente, Fernando Roig, no se escapó de la emoción del ambiente. Rompió a llorar tras el pitido final. "Estoy muy emocionado. Hemos demostrado que somos un grande de Europa. Esta afición se lo merece todo y vamos a disfrutar", dijo el directivo, que le dedicó el triunfo a su madre: "Estaría orgullosa de lo que ha conseguido su hijo".

Desde 1992, ningún equipo debutante en el máximo torneo europeo alcanza las semifinales

¿Cómo se construye un milagro?, le preguntaron al entrenador del Villarreal, Manuel Pellegrini, tras el encuentro. "Trabajo y convicción", respondió analítico, "esto no es ni un sueño ni un milagro. No tenemos a los jugadores del Manchester ni del Inter, pero sí a gente importante en el campo. Es difícil conocer nuestros límites. Sólo pensamos en el próximo rival". El preparador alabó el trabajo "colectivo" del grupo y aseguró que en Milán ya supo que eliminarían al Inter. "El plantel tenía mucha confianza en pasar de ronda. En la ida perdimos injustamente y aquí no se nos podía escapar la victoria. El primer tiempo fue parejo. No queríamos desesperarnos para marcar. En la segunda parte quisimos controlar más a sus jugadores", comentó. "El equipo demostró que nunca nos hemos quedado satisfechos y nunca nos hemos sentido inferiores a nadie. En Milán jugamos sin temor. Para ganarnos, cualquier rival ha de jugar mejor que nosotros. Ahora queremos demostrar en semifinales por qué estamos aquí. Jugaremos con los pies muy puestos en la tierra, aunque esto es un hito histórico para la ciudad", añadió. "Hemos merecido ganar. Teníamos la moral muy alta y sabíamos que podíamos pasar. El resultado ha sido incluso corto", comentó el capitán, Quique Álvarez.

La misma confianza exhibió la estrella del equipo, Riquelme, siempre crítico y exigente con el juego del conjunto. "Confiábamos mucho en nosotros. Cuando el equipo juega bien, las cosas se me hacen bastante fáciles. La gente sólo se acuerda de los campeones y si hoy perdemos, no se hubieran acordado de nosotros dentro de unos años. Ahora a ver si tenemos suerte y llegamos a la final". El Villarreal se enfrentará en semifinales al vencedor de la eliminatoria entre el Arsenal y el Juventus, con ventaja para el equipo inglés por 2-0 en la ida. El portero Viera, por acumulación de tarjetas, será baja en la ida en el conjunto castellonense.

La decepción, por el contrario, se reflejó en el rostro de un hundido Mancini, técnico del Inter. "Estoy muy decepcionado. En la segunda parte no hicimos nada para ganar. No sé lo que no funciona, pero si hay algún responsable, soy yo", admitió.

La primera participación del Villarreal en la Liga de Campeones está resultando histórica. Desde el inicio caminó con el paso firme, como si no fuera un debutante. Despachó el Everton en la fase previa en agosto con una victoria inicial en Goodison Park (1-2), lideró el grupo D por delante del Lille, el Benfica y el Manchester United -terminó invicto y con un solo gol en contra- y se deshizo en octavos de final del Glasgow Rangers. Sólo en San Siro, ante el millonario Inter, dobló la rodilla (2-1) después de adelantarse en el marcador. En 12 encuentros, el equipo de Pellegrini suma cinco victorias, seis empates y una derrota, ha marcado 12 goles y ha recibido ocho.

Vila-real vivió el partido con pasión desbordada. En cualquier esquina los aficionados más antiguos recordaban la etapa del club en Regional y se entusiasmaban con el partido frente al Inter. Unos 1.000 aficionados acompañaron al autobús del equipo hasta su llegada al Madrigal. Al frente de la expedición, el presidente Fernando Roig saludaba a los seguidores entre una marea amarilla. El campo se llenó por primera vez este curso y los 1.000 hinchas del Inter quedaron enmudecidos. Esta vez se evitó la masiva presencia de seguidores del equipo rival, como ocurrió en octavos contra el Glasgow. El gol de Arruabarrena provocó una explosión inmensa de júbilo que se prolongó toda la noche en la pequeña localidad castellonense.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de abril de 2006