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Festival de Cine de Málaga

Un festival de cine sin humos pero con autógrafos

Después de dos horas dando vueltas como una peonza de entrevista en entrevista, Alejo Sauras tuvo la desgraciada ocurrencia, en los tiempos que corren, de encenderse un cigarrillo en la sala de prensa, junto al mural en el que los actores y directores imprimen la huella de su mano, como si se tratara de las estrellas del Paseo de la Fama de Hollywood. No se había llevado el actor el pitillo a la boca, cuando un empleado del Teatro Cervantes saltó como un resorte y se lo llevó -al cigarrillo, no al actor- adonde no molestara. El protagonista de Bienvenido a casa tuvo que esperar a llegar a la calle para saciar sus ganas de fumar. Y seguramente también su hambre, porque la rueda de prensa y las entrevistas post-filme se desarrollaron ayer entre las dos y las cuatro de la tarde.

Los organizadores de la gala de inauguración del Festival se pasaron ayer con un ojo puesto en el Teatro Cervantes y otro fijado en el cielo, que durante todo el día amenazó lluvia. La alfombra roja que recibe a los invitados estuvo toda la mañana cubierta con un plástico transparente. Sin embargo, el tiempo incierto no amilanó a los cazadores de autógrafos. Nada más detenerse los coches oficiales del Festival ante la puerta del Cervantes tras el pase de prensa matutino, el primero en recibir al equipo de Bienvenido a casa fue el caza-autógrafos habitual de cada año, que se ha convertido en una parte del festival tan arraigada como la biznaga.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de marzo de 2006