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El Barça se va a un balneario

La plantilla resta importancia a su segunda derrota consecutiva

Joan Laporta, el presidente; Txiki Begiristain, el director deportivo; Frank Rijkaard, el entrenador, y Puyol, el capitán del Barcelona, se marcharon ayer a Milán para asistir a la presentación del partido de homenaje a Demetrio Albertini. Mientras tanto, el resto del equipo azulgrana se fue de visita a unas instalaciones termales en Gavà, localidad costera muy próxima a Barcelona.

El día después de la segunda derrota liguera consecutiva -no sucedía algo semejante desde diciembre de 2003-, la mañana siguiente a perder en Valencia, a abandonar un campo sin marcar por segunda vez en lo que va de temporada -la primera fue en Vitoria, en el estreno de la Liga (0-0)-, el Barça se fue de excursión. Nada mejor para despejar la mente que romper la rutina. Estaba previsto desde hace un par de semanas y no se cambiaron los planes por mucho que los 12 puntos de ventaja máxima al segundo clasificado, alcanzada en la jornada 21ª, se hayan quedado en seis tras dos derrotas consecutivas ante el Atlético y el Valencia.

"La idea surgió del cuerpo técnico y es bueno romper de vez en cuando con los hábitos", asegura el jefe de los servicios médicos del club, Jordi Ardévol, al explicar las razones que llevaron al primer equipo azulgrana a realizar la sesión de talasoterapia de Gavà en vez de ejercitarse sobre el césped habitual en los entrenamientos. "Cada tres meses, en los colegios, suelen llevar a los críos de excursión. La base de la idea es ésa", ahondó el doctor. Los jugadores lo agradecieron. No todos los días cambian los ejercicios físicos por el relajante ambiente termal. Según los técnicos del primer equipo, si no se suspendió la visita tras la derrota en Mestalla fue sencillamente porque resultaba incluso más beneficioso hacerlo tras el traspié.

Fue Laporta, al llegar a Milán, el primer barcelonista en rebajar el efecto de la derrota en el ánimo culé. "Tengo el convencimiento de que el Barça será el campeón de la Liga", afirmó el presidente, para quien la diferencia de seis puntos sobre el Valencia, el segundo, sigue siendo renta sobrada para alcanzar el triunfo al final de la temporada.

Lo mismo piensa el equipo, con Rijkaard y Puyol a la cabeza. El capitán convino con el técnico en que se hicieron merecedores de algún punto en Mestalla y que sólo la mala suerte les privó de conseguirlo. Y volvió a disculpar a Valdés. "Él no es culpable de la derrota. Todos perdimos el partido", aseguró Puyol, que recordó que, cuando se fuerza tanto la intervención del portero con los pies -regaló el balón a Villa-, el riesgo se paga. No miente el zaguero internacional. El Barça es el segundo equipo del campeonato que más veces cede la pelota a su guardameta (7,04 por partido), sólo superado por el Athletic (7,43). "Habría que ver los motivos. No es lo mismo la cesión para que el portero la juegue que hacerlo para que despeje de un pelotazo", advirtó otro portavoz del cuerpo técnico.

Como no todo iban a ser malas noticias, se supo ayer que Deco y Motta, que se prepararon en solitario, estarán en condiciones de volver a la competición en el partido del próximo sábado, contra el Betis, una vez superadas sus diferentes lesiones. Se espera que también Messi llegue a tiempo y la gran duda es qué pasará con Giuly, lesionado en Mestalla y que ayer fue sometido a varias pruebas que descartaron una rotura muscular.

No parece preocupar a los médicos que en quince días Deco, Messi y Giuly hayan sufrido dolencias musculares parecidas. "No hay una razón: el frío, estar en tres competiciones y el factor suerte han influido", argumenta el doctor Ardévol.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de febrero de 2006