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La Real recurre a una ampliación de capital para evitar su disolución

La directiva de Fuentes apela a la generosidad de sus socios para subirles un 30% los abonos

La salvación de la Real Sociedad es una cuestión de credibilidad. O se cree en la capacidad gestora del consejo que preside Miguel Fuentes o la entidad se verá abocada a la disolución. La situación financiera es de extrema gravedad, lo que ha obligado a los actuales administradores a proponer una ampliación de capital por una suma máxima de 6,2 millones de euros. Es tan peligrosa la situación, que la directiva pretende, además, que los accionistas aprueben subir un 30% el precio de los abonos. El consejo, por su parte, acepta rebajar un 87% sus remuneraciones.

La Real pide auxilio. Cuando Miguel Fuentes asumió la presidencia del club el pasado 1 de julio, las cuentas presentaban una deuda neta de 30,9 millones de euros y una previsión de pérdidas para los ejercicios venideros. Eso, en una sociedad con capacidad para generar ingresos anuales por 25 millones, significa estar al borde de la quiebra. En estas circunstancias, sólo una ampliación de capital puede reconducir el equilibrio financiero del club.

Este remedio ya fue propuesto hace un año por el anterior consejo, presidido por José Luis Astiazarán, pero entonces fracasó, lo que precipitó la convocatoria de elecciones al Consejo de Administración. Fuentes está convencido de que este segundo intento saldrá adelante porque su equipo directivo merece una credibilidad que no tenía su antecesor, según afirmó ayer.

La junta general de accionistas tendrá la última palabra el 30 de diciembre. Ese día la directiva propondrá un aumento de capital de 6,2 millones mediante la emisión de 131.500 acciones de 51,08 euros de valor nominal cada una, pero que costarán 102,16 al tener una prima de emisión de 51,08. Si la propuesta prosperase y se suscribiera la totalidad de las acciones, la entidad obtendría unos recursos de 13,4 millones.

La emisión de acciones se abrirá en enero con un derecho de suscripción preferente para los actuales accionistas, aunque con la limitación de que ninguno podrá poseer más del 2% del capital social. Así, explicó la vicepresidenta, María de la Peña, se conseguirá que el club siga estando en manos de pequeños accionistas. Ahora, la Real cuenta con un capital social de 3,35 millones repartidos entre 9.671 personas. Si la ampliación vuelve a frustrarse, el actual consejo se verá obligado por ley a "instar a la disolución" de la sociedad, avisó Fuentes.

La segunda medida drástica tocará al presupuesto y afectará al bolsillo de los socios del club. Las cuentas experimentarán una reducción notable. Si el pasado ejercicio 2004-2005 se cerró con unos gastos de 47,6 millones de euros, para el curso actual se pretende equilibrar el balance en 37,2 millones. Será a fuerza de aplicar una fuerte contención del gasto corriente y de obtener recursos a través de encarecer el precio de los abonos y de obtener ocho millones de dos nuevos patrocinadores.

Fuentes admitió que aumentar un 30% el precio de los carnés de socio no es una decisión de su agrado, aunque la juzgó imprescindible para cuadrar las cuentas. La subida será del 50% en las localidades del palco. Recordó, de paso, que los socios de la Real gozan de las tarifas más bajas de la Primera División. También propondrá que la bonificación del 12% que disfrutaban hasta ahora los accionistas al adquirir su abono se reduzca al 5%.

El presidente también anunció que los miembros de su consejo verán recortadas sus remuneraciones. Si la directiva de Astiazarán percibía 463.000 euros anuales, el equipo de Fuentes percibirá 63.000 euros. Como no ocurría antes, los accionistas sabrán quiénes son los consejeros que cobran, cuánto y en concepto de qué.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de noviembre de 2005