FÚTBOL | Quinta jornada de la Liga de Campeones

"La próxima vez dejo a Beckham morir en el campo"

El técnico madridista asegura que cambió al jugador inglés por sus dolores de espalda

Vanderlei Luxemburgo, el entrenador del Madrid, vive sin dramatismos que el Bernabéu le silbe toda la segunda parte por cambiar a un medio ofensivo, Beckham, por un lateral, Salgado, con el partido empatado. "La gente no ha entendido el cambio. La gente no sabe", dijo. "A Beckham le dolía la espalda. La próxima vez le dejo morir en el campo para hacer el cambio. Era el mejor, daba buenas sensaciones...la gente se ha preguntado ¿por qué le cambia? No sabían sus dolores", continuó. "Yo no estoy loco, hombre, un poco, pero no mucho", añadió. Loco o no, Luxemburgo tiene por ahora el apoyo de sus jugadores. "Aquí estamos todos unidos", dijo ayer Zidane. "Los pitos han sido un poco injustos".

En la pizarra de Luxemburgo, la entrada de Salgado responde a una necesidad del equipo. Para el técnico brasileño, los silbidos son una suerte de homenaje a la entrega de Beckham que, recordó, también fue aplaudido. "No me han dolido los silbidos. Yo también hubiera silbado", dijo. Luxemburgo insistió, hablando de sí mismo, "también hubiera silbado a 'Luxa' si hubiera estado en la grada. Esa es mi visión", continuó. "Aplaudieron a Beckham y silbaron porque creyeron que no debía cambiarlo, pero no sabían su situación". También hay una explicación técnica para el cambio: "Quería salir al contragolpe con Guti, Baptista y Robinho. Para mí el cambio es normal. Si no hubiera puesto a Salgado y hubiéramos perdido la gente preguntaría por qué no he puesto un defensa para cerrar".

Luxemburgo se siente fuerte. No le importa que el público esté en su contra. Piensa que tiene la confianza de quién importa, de Florentino Pérez, el presidente. "Estoy tranquilo, con fuerzas. Florentino y Butragueño nos han visitado en el vestuario tras el partido, hablando, preguntando a los jugadores, como siempre", explicó. "Yo continúo fuerte. No me han puesto plazos. No pienso nunca si el presidente me va a quitar o no. Mi preocupación es trabajar, recuperar la plantilla y los lesionados para que el equipo vaya para arriba". Luxemburgo lo ve todo color pastel porque, según recordó ayer, "Brasil es diferente . La temporada pasada echaron a 36 entrenadores". Sus colores pueden oscurecerse mañana tras la Junta directiva del Madrid. Y puede que se vuelvan muy negros si el domingo pierde contra la Real.

Luxemburgo encontró ayer apoyo en Gerard Houlier, el técnico del Lyón: "Vanderlei es un hombre de experiencia, que sabe de los altibajos en la vida de un profesional", dijo sobre los silbidos a su compañero. "Han perdido a Raúl y Ronaldo y, con eso, un poco de confianza.Eso ha sido una inmensa suerte para nosotros. Un empate contra el Madrid es una media victoria", sentenció.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0024, 24 de noviembre de 2005.

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