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Entrevista:ETO'O | Delantero del Barcelona y máximo goleador de la Liga

"De cara al gol pienso poco"

Samuel Eto'o (N'Kon, Camerún, 1981) lleva 88 goles en la Liga. Los últimos diez, en las once primeras jornadas del presente campeonato. Enchufado como está, mete goles hasta de cabeza, una suerte que se ha empeñado en mejorar este año, y ya piensa en la visita al Bernabéu para jugar contra el Real Madrid el próximo día 19. Carismático como pocos futbolistas, durante la entrevista que concedió ayer en Madrid a EL PAÍS se bebió un San Francisco sin alcohol y hasta tres veces se interrumpió la conversación para firmar autógrafos.

Pregunta. Hace un año, cuando fichó por el Barça, prometió correr como un negro para vivir como un blanco. Es evidente que sigue corriendo mucho. ¿Todavía no vive como un blanco?

"Somos una banda que nos reímos mucho. Del Madrid, el 'gordo' es el mejor y Guti debería estar en el Barça"

"No puedo quejarme porque me llamen negro; soy un privilegiado. La solución no pasa por poner las vallas más altas"

Respuesta. Gracias a Dios y a mi esfuerzo, vivo muy bien. Corro porque sigo en deuda con quienes confiaron en mí, porque se lo debo a mis compañeros. Cuando firmé por el Barça lo hice sabiendo de que mi felicidad pasaba por ponerme esta camiseta y asumí un compromiso que no he cumplido. Me quedan muchos años de contrato y debo cumplir con esa deuda partido a partido. También corro porque si no en este equipo no juego.

P. ¿Es la competencia la que ha mantenido despierto al equipo?

R. No, son las ganas de ganar y el compromiso de grupo. Competencia siempre ha habido, incluso el año pasado con tantas lesiones. La competencia te la impones.

P. Antes de empezar su primera temporada también dijo que, por respeto a sus compañeros, aceptaría ser suplente. La semana pasada, en una entrevista con L'Equipe decía que no entendería la suplencia. ¿Qué ha cambiado?

R. Nada, sigo aceptando las decisiones del míster pero, la verdad, ahora no entendería que me quitara porque ni estoy cansado ni estoy jugando mal. ¿Me ve mal? Es evidente que estoy en racha, mire ayer. Pero si lo hago mal, si tengo un golpe que me impide entrenar unos días, si hay una razón, yo acepto ser suplente. De hecho, me ha quitado varios partidos antes de acabar y no me enfadé. Contra el Málaga, con 0-0. Yo entiendo mi rol en el equipo pero también comprendo a Rijkaard.

P. ¿Lo tiene más complicado este año?

R. A mí no me gustaría estar en la piel de Rijkaard. Cada viernes comete un par de injusticias dejando fuera a dos compañeros y el sábado, seis más se quedan fuera del once titular. Por eso, debemos ser comprensivos con él. Es el cerebro del Barça y piensa por nuestro bien. Debemos ser tan respetuosos con él como él lo es con nosotros.

P. ¿No es demasiado condescendiente con ustedes?

R. ¿Por qué? Es exigente. Y sabemos que es mejor no hacerle enfadar. Rijkaard enfadado debe dar miedo.

P. ¿Le ha visto?

R. Un poco, cuando no hacemos lo que sabemos.

P. Los tiros no irían con usted. Su promedio goleador este año es impresionante.

R. Yo hago mi trabajo, como Valdés hace el suyo. Sólo soy uno más, mis goles son del Barça, no los meto solo. Hay compañeros que pelean muy duro para que yo pueda marcar.

P. Este año marca de cabeza.

R. Es algo que he entrenado. Me he preocupado de mejorar ese aspecto, porque intento superarme cada día. El otro día estuve suspendido en el aire tres horas, ¿lo vio? (se ríe).

P. ¿El gol se trabaja, se ensaya, o se tiene un don y se desarrolla?

R. No sé si hay algo en mi cerebro que me hace diferente a un lateral, por ejemplo. Yo creo que todos, en nuestra posición, tomamos decisiones en décimas de segundo. Valdés al buscar un centro, los centrales al anticiparse, Xavi al dar un pase. Yo, de cara a gol, pienso poco, la verdad. Si piensas das tiempo al portero y eso es darle ventaja. El domingo, en Getafe, por ejemplo, cuando cogió la pelota sabía donde estaba la portería y el portero. La decisión tiene que ver por cómo le pegas; decidí tirar raso y al palo corto, duro, porque al palo largo debía ajustar mucho. Y salió bien. Hay veces que te sale todo y a mí me está saliendo.

P. Al equipo también. Parece una máquina engrasada.

R. Somos una banda que se divierte, lo pasamos bien juntos. No creo que seamos mejores que el año pasado. Pero somos más y eso nos hace mas fuertes. Trabajamos mucho y somos felices y eso se transmite en el campo. Somos una familia y si un hermano te necesita, le ayudas, ¿no? Pues a nosotros, durante los partidos, nos pasa eso. Los defensas nos ayudan a meter goles a los delanteros y nosotros ayudamos a defender. Muchos goles nacen en la presión que hacemos y ése es un esfuerzo común. Pero, además, nos reímos mucho juntos. En Getafe, por ejemplo. No sé si lo vio, pero cuando marcó Motta... ¡Fue una alegría enorme! Celebré más su gol que el primero. Thiago lo ha pasado fatal.

P. En Getafe soportó gritos racistas otra vez. ¿No se cansa?

R. Es desagradable pero, ¿qué puedo hacer? Me quedo con lo que hizo el árbitro, parando el partido y con la postura del Getafe, que pidió a los aficionados que tuvieran respeto. También se meten con nosotros porque el Barça representa a Cataluña y luego Xavi y Puyol juegan con España y entonces son buenos... Yo no entiendo nada. A mí en Catalunya me quieren mucho, no son malos.

P. ¿El racismo es cuestión de educación?

R. Seguramente. Tampoco me gusta quejarme mucho, porque a fin de cuentas, yo soy un privilegiado. ¿Sabe como tratan a mis hermanos? ¿Sabe como vive la gente en África? ¿Sabe cuantos niños mueren de hambre? Yo no me puedo quejar porque me llamen negro o hagan ruidos de mono para meterse conmigo, porque yo he cumplido muchos de mis sueños. Quería ser futbolista, salir por la tele y salgo. Pero sigo luchando para cumplir nuevos retos.

P. ¿Por ejemplo?

R. En mi profesión, ser mejor cada día y ayudar al Barça a ganar. En la vida, tratar de dar argumentos a la gente para que me valore antes por ser buena persona que por ser buen futbolista. Ojalá pudiera cambiar la vida de millones de africanos, pero sólo soy un futbolista.

P. Un futbolista que la próxima semana será nombrado embajador de África en la lucha contra el paludismo.

R. Si puedo ayudar en algo lo hago. Pero la llave para sacar a África de donde está la tiene Europa y el camino no pasa por poner las vallas cada vez más altas. Mis hermanos negros viven en una cárcel, creen que al llegar a Europa verán la luz y los pocos que lo consiguen se meten muchas veces en otra cárcel. Las historias que acaban bien son muy pocas, las oportunidades son mínimas. Europa en vez de ayudar pone la valla cada vez más alta y sólo mira a África para buscar petróleo, diamantes o futbolistas. Mientras, los niños mueren de hambre. A mí por lo menos me hacen entrevistas y puedo denunciarlo, pero tengo muchos amigos que crecieron conmigo en la calle y no tienen esa suerte, no son famosos como yo y no salen por la tele.

P. El día 19 le verán otra vez jugando en el Bernabéu.

R. Así lo espero. Ese es un aliciente más. Como a Rijkaard se le ocurra darme descanso me muero del disgusto. Este partido no me lo perdería por nada, vamos. Espero jugar y supongo que me verán porque es un partido que se ve en el mundo entero. Para mí jugar en el Bernabéu siempre fue especial, pero no por lo del fichaje. Cuando iba con el Mallorca también era especial para mí.

P. ¿Qué recibimiento espera después de los gritos despectivos que dedicó al Madrid durante la celebración por el titulo de Liga?

R. Me equivoqué y pedí perdón. De corazón, porque sinceramente pienso que me equivoqué. Están en su derecho de no perdonarme, lo entendería. Eso no cambia el respeto que yo les tengo.

P. Futbolísticamente, ante el primer clásico del año parecen llegar en mejor forma que el Madrid.

R. Nosotros estamos bien. Ya le digo, estamos disfrutando, nos reímos mucho.

P. ¿Esa es la única diferencia con el Madrid?

R. La diferencia con el Madrid es un punto. Mire la clasificación.

P. Ustedes juegan mejor...

R. A ellos no les va tan mal. Leo por todos sitios que no juegan bien, pero ahí están. Será por algo. En cualquier caso, no es problema mío. Lo que tenemos que hacer es preocuparnos de nosotros para que no pase lo del año pasado en el Bernabéu que, cuando nos quisimos dar cuenta, era tarde.

P. ¿Pecaron de soberbia?

R. No, sencillamente entramos en el partido con la empanada y nos fuimos con cuatro. Con el Madrid no te puedes fiar.

P. Pero el Madrid llega con muchas bajas.

R. Ya veremos, quedan muchos días. Espero que no sea así y que los lesionados se recuperen. Así, si les ganamos no habrá excusas.

P. ¡No me dirá que prefiere que juegue Ronaldo!

R. Sí. ¡El gordo es el mejor, el número 1! Ojalá juegue, será un partido más bonito. Nosotros tenemos que hacer nuestro trabajo y luego ya veremos qué pasa. A mí el Madrid me da igual a quien ponga. Sólo me fijo en el Barça.

P. Miente. Siempre se fija mucho en Guti.

R. Claro, es un fenómeno. Es tan bueno que tendría que jugar en el Barça, disfrutaríamos con él.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de noviembre de 2005