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Travolta aprende relojería

Además de actor y bailarín, ahora parece que John Travolta se va a convertir en relojero. En la localidad neuchatelense de La Chaux de Fonds, donde tiene su sede la compañía Breitling -la misma empresa que patrocinó el viaje a las alturas del suizo Bertrand Piccard, el primer hombre en dar la vuelta al mundo sin escalas-, el protagonista de Fiebre del sábado noche tomó unos cursos intensivos de relojería en los talleres de la empresa. Tras un día de intenso aprendizaje, el actor dijo sentirse impresionado por la belleza del edificio y el "saber hacer" de la técnica relojera. "Este curso acelerado ha sido una revelación. Y a mi edad, 51 años, eso quiere decir mucho esfuerzo", señaló sin precisar si iba a dedicarse el resto de su vida a la reparación de relojes. Lo que más bien proyecta para su futuro inmediato son los negocios. Procedente de Londres, el compañero cinematográfico de Olivia Newton John aterrizó en Ginebra a bordo de su Boeing 707, confirmando así que es un piloto fiable, con una experiencia de más de 5.000 horas de vuelo. El héroe de Pulp fiction se presentó como un embajador de la compañía aérea Quantas y contó que en la capital británica encontró a su amigo Tom Cruise en un acto de promoción de la iglesia de la cienciología", una organización religiosa fundada en 1950 por el escritor Ron Hubbard, que tiene el estatuto de "religión" en Estados Unidos y de "secta" en Francia. Pero esta ambigüedad no fue ningún problema para él, ni para sus patrocinadores helvéticos, a la hora de hablar de negocios. "Las opiniones políticas o religiosas de las gentes no son asunto nuestro. Tampoco vamos a juzgar si la cienciología es una secta o una religión", aclaró Ben Malmer, el portavoz de Breitling, antes de que Travolta volviera a tomar el avión rumbo a Roma. Anunció antes de irse que prepara sus memorias, en las que hablará de sus amistades con la princesa Diana y con Marlon Brando.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de noviembre de 2005