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Reportaje:

Valdés busca la perfección

El portero del Barça estudia sus jugadas en vídeo para mejorar su juego de posición

Lleva desde los 12 años jugando de portero en el Barcelona y, cumplidos los 23, después de 85 partidos en Primera División, Víctor Valdés se aplica tal nivel de exigencia que ya ni se acuerda del Trofeo Zamora, el premio que recibe el guardameta menos goleado de la Liga, que ganó el año pasado. En cada una de sus comparecencias, Valdés repitió la pasada temporada: "No me considero titular; trabajo para serlo". Una declaración de principios que terminó por convertirse en un guiño socarrón entre el portero y los periodistas que cubren la información diaria del club. Aunque su pose ha dado para multitud de interpretaciones, nadie le niega su vocación de mejorarse en cada entrenamiento. "En su caso", advierte Juan Carlos Unzué, "es casi una obsesión".

"Los porteros somos así", le justifica el ex guardameta de Osasuna, Barcelona, Sevilla y Tenerife, el mismo que apostó decididamente por Valdés, aceptado ya por una hinchada especialmente exigente y sensible con los porteros. Unzué, que forma parte del equipo de trabajo de Frank Rijkaard y se cuida especialmente del entrenamiento de los porteros, sabe bien que Valdés no repara esfuerzos ni tiempo cuando se trata de trabajar: "Yo trato de pedirle lo mínimo, porque con lo que él se exige hay de sobra".

Pese a todo, este año han introducido un nuevo método de trabajo. Unzué selecciona acciones de Valdés durante los partidos y le edita un vídeo. ¿Objetivo? Mejorar el el juego de posición. "Sé que puedo hacerlo mejor y lo intento", afirma Valdés cada vez que se le pregunta qué le falta por mejorar. El guardameta del Barcelona busca la perfección bajo los palos y labora inistentemente en la colocación. Hay una jugada que trabaja como ninguna: recuperar la posición ante los centros laterales. Asumido que sabe blocar, superada la fase en la que Unzué le insistía en que arriesgara en la búsqueda de los balones aéreos para evitar las segundas opciones, Valdés ha dado un paso adelante y busca nuevos retos: "Nunca dejas de aprender".

Físcamente tampoco genera dudas: es agil, mide 1,88 metros y pesa 77 kilos. Paco Seirul.lo, preparador físico del Barcelona, le analiza: "Es un portento de potencia y elasticidad, y además, es muy rápido", una calidad esencial en el juego que practica su equipo. "Víctor juega constantemente al filo, porque nuestra defensa acostumbra a actuar muy adelantada y los rivales buscan la espalda de los defensas. En esas jugadas, se la juega cada vez que decide", recuerda Unzué. Precisamente, en una de esas jugadas que tan a menudo le obligan a jugar fuera del area, Valdés fue expulsado la pasada temporada, coincidiendo con la visita del Valencia. "Espero que el año que viene cambien esa norma. No es justo que por tocar el balón con la mano un jugador vea la amarilla y los porteros, la roja", se lamenta.

Vuelve hoy el Valencia al Camp Nou y Valdés le espera bajo los palos. Pero las circunstancias han cambiado. El Barça ya no es el equipo sólido e insuperable de la temporada pasada y en ese aspecto que señala al juego colectivo, Valdés también exige mejora: "En Madrid nos faltó intensidad". A la que el equipo se afloja y concede terreno, se vuelve más vulnerable porque el Barcelona no sabe defenderse en su área. El domingo encajó precisamente los dos primeros goles en partido oficial de la temporada porque el Barcelona le cedió campo al Atlético. Atrevido y exigente, Valdés prifiere el riesgo, salir a quedarse, le gusta más jugársela a que se la jueguen, y de ahí que anuncie: "Nos viene bien enfrentarnos a un equipo exigente como el Valencia para demostrar si hemos aprendido de los errores". Valdés no parará hasta sentirse el portero perfecto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de septiembre de 2005