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Crónica:FÚTBOL | Primera jornada de la Liga de Campeones

Una derrota que no hiere el orgullo

El Liverpool aprovecha mejor sus oportunidades y se impone al Betis en un partido dividido

Una mitad para cada uno, ratos de cátedra y de párvulo para ambos conjuntos, no demasiado fútbol y un partido intenso que se lo llevó el que más oficio tuvo para aprovechar sus oportunidades. Pura Europa.

Pareció al principio que a Rafa Benítez le había podido el ego y que quería erigirse en protagonista del encuentro de una manera innecesaria. Ver en el banquillo a Gerrard, Cissé, Riise o Hamman, mientras que en el campo calentaban Crouch, Sinama o incluso Zenden parecía un claro síntoma de entrenadoritis. Pero la supuesta frivolidad se convirtió en una lección de eficacia.

La primera lección que recibió el conjunto de Llorenç Sera Ferrer fue que los partidos no es que no terminen hasta que el árbitro así lo pite, sino que empiezan desde que éste lo hace por primera vez. El Betis suele comenzar despistado los partidos en su estadio. Es una cuestión que se perpetúa independientemente de los profesionales que salten al terreno de juego o el técnico que les dirija desde la banda. Es posible que Benítez se lo dijera a Carragher que, con poco más de un minuto de partido, lanzó un pelotazo terrible hacia adelante que colocó el balón entre Sinama y Juanito. El del Liverpool se deshizo del defensor con facilidad pasmosa y batió con tino la irreflexiva salida de Doblas.

BETIS 1 - LIVERPOOL 2

Betis; Doblas; Melli, Juanito (Xisco, m. 46), Rivas, Óscar López; Assunção, Arzu (Capi, m. 72); Varela, Fernando (Dani, m. 36), Joaquín; y Oliveira.

Liverpool: Reina; Josemi, Carragher, Hyypiä, Traoré; Sinama (Gerrard, m. 74), Sissoko, Xabi Alonso, Zenden (Riise, m. 66); Luis García y Crouch (Cissé, m. 59).

Goles: 0-1. M. 2. Sinama recoge un pase largo de Carragher y bate a Doblas con un disparo bombeado. 0-2. M. 14. Luis García se adelanta a Rivas al borde del área pequeña y marca pegado al palo. 1-2. M. 51. Dani mete un buen pase entre líneas para Arzu que bate a Reina por debajo de las piernas.

Árbitro: Konrad Plautz (Austria). Amonestó a Carragher y Reina.

Unos 50.000 espectadores en el Ruiz de Lopera.

Otro mensaje de sabiduría futbolística enviado por Benítez es que no se debe de despreciar a un jugador por desconocido o desgarbado que sea. Casi todo el mundo esperaba que Crouch se limitara a ejercer de poste de la luz, un mero frontón de pelotas. Pero no. El altísimo jugador demostró que juega en el campeón de Europa por algo. Su participación en el segundo gol fue fundamental. Y con los pies. Entretuvo Crouch al lateral Melli, que le siguió manso sin reparar en la entrada de Zenden, éste centró al corazón del área y Luis García se aprovechó del despiste de turno, esta vez de Rivas.

Con dos goles de renta, el Liverpool siguió demostrando su jerarquía. Ordenado y compacto, el conjunto inglés supo cortar las líneas de pase y carrera de los béticos. Sissoko y Sinama apoyaban a quien lo necesitara y Xabi Alonso trabajaba tranquilo, silencioso, y tremendamente eficiente.

Si antes de empezar parecía que la astracanada era de Benítez, después pareció que pertenecía a Serra Ferrer. Colocar de inicio a Varela de interior derecho y poner a Joaquín en la izquierda perdió sentido. Más bien fue Joaquín el que perdió el sitio, que centraba su posición en exceso.

El Liverpool decidió vivir un poco de las rentas y se dedicó a esperar a los béticos tras la línea del centro del campo. Poco a poco los béticos se fueron acercando a la portería de Reina. Quizá con excesivo empeño en hacerlo por el medio. En el minuto 5, Fernando perdonó, solo ante Reina; en el 20 Oliveira se zafó de Hyypiä pero su tiro cruzado acabó en las manos del portero; en el 26, el guardameta español atrapó un balón salido de un barullo tras un defectuoso centro de Oliveira; Varela también se topó con el corpachón de Reina; en el 42, Joaquín se fue por primera vez de Traoré y lo hizo todo bien menos el pase final. El Betis avisaba y el Liverpool cometía el mismo error que el Milan en la pasada final de la Liga de Campeones y del que tanto se aprovechó.

Serra Ferrer se tiró al ataque e incluyó a Xisco en su nómina de delanteros. El bullicioso Dani se peleó fenomenal por un balón y centró al hueco aún mejor para la entrada de Arzu. Con calma, el centrocampista sevillano batió a Reina y a Benítez no le quedó más remedio que rehacer su equipo. Sacó a Cissé para intentar marcar, a Riise para enrocarse y a Gerrard... porque es el mejor y el partido se le escapaba. Nacieron las dudas sobre el acierto en la alineación inicial del Liverpool, a pesar de su arranque. Y es que el fútbol se acaba cuando pita el árbitro, como bien sabe -y ha disfrutado- Benítez.

El Liverpool salió vencedor de un partido intenso, pero no es una derrota que mancille honor alguno. El fútbol, cuando es bueno, es capaz hasta de eso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de septiembre de 2005