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Reportaje:

La Contraviesa tiene sed

La comarca suroriental de la provincia de Granada necesita con urgencia agua de la Alpujarra para mantener el suministro

En la Contraviesa sólo tienen agua para 20 días. Por ello, los alcaldes de la zona buscan soluciones de urgencia. La más práctica, por no decir la única, es que los regantes del río Trevélez cedan agua de la Alpujarra, desde Trevélez o desde Cástaras, en un trasvase adicional atravesando el valle del río Guadalfeo -ahora menguado por la sequía- que es la única fuente de suministro durante todo el año. Mañana martes, los alcaldes se reúnen con la Junta para buscar soluciones y estudiar compensaciones a los regantes alpujarreños que cederán agua. Además, se estudian restricciones en el consumo humano. El resto de usos están prohibidos desde hace dos semanas.

Ayer, los regantes de Trevélez anunciaron que no cederán agua para la Contraviesa distinta a la que ya ceden cada día a sus colegas de Cástaras. Durante 12 horas, Trevélez deja pasar un tercio de su caudal hacia la vecina localidad. El presidente de los regantes, Amadeo Jiménez, dijo: "como Cástaras tiene un convenio con los pueblos que ahora piden agua, que sea Cástaras la que les ceda parte del caudal que nosotros le damos". En cualquier caso, Jiménez aclara: "hasta hoy, nadie nos ha pedido nada oficialmente".

El problema es que el río ha menguado tras un año de sequía

La Contraviesa es una comarca que muchos sitúan dentro de la Alpujarra granadina. Otros autores dicen que la Alpujarra solo abarca, en esta provincia, el valle del río Guadalfeo y afluentes: la vertiente derecha, desde las cumbres de Sierra Nevada hasta el río; y la izquierda, desde el Guadalfeo hasta la sierra que lo separa del mar.

En cualquier caso, la Contraviesa -un puñado de pueblos enclavados en un paisaje árido con el Mediterráneo como fondo- nunca ha tenido agua. Por allí no pasa ningún río. Los pueblos, colgados en la ladera que va desde la cumbre hasta el mar, en un área de 15 kilómetros de ancho por 30 de largo, siempre han tenido problemas de suministro.

El alcalde de Albuñol, José Sánchez, explica que en los últimos años se han perforado muchos pozos y hay agua. Pero la que sale no es apta para el consumo. O tiene mucha cal o la salinidad es excesiva. En casos, se sospecha, los pozos pueden contener nitratos.

En los años noventa, la Junta modernizó parte del trazado de las viejas canalizaciones para que pudieran beber los casi 15.000 habitantes de estos pueblos. Además se construyó una pantaneta en la divisoria de ambas comarcas, en Torvizcón, que acumula el agua que va llegando desde el río Trevélez, gracias a las captaciones de Cástaras. El problema es que el río ha menguado tras un año de sequía; parte de las captaciones de agua para el trasvase siguen pendientes de aquella actuación autonómica sin finalizar; y a la pantaneta no llega líquido.

Nadie duda de que los alcaldes de Albuñol, Algodón, Rubite, Polopos, Sorvilán, Gualchos-Castell y Lújar tendrían que haber adoptado antes restricciones en el suministro a la vista del descenso del nivel de la pantaneta. Pero no lo hicieron porque "era verano y nadie ha querido dar una mala imagen a los turistas".

En algunas localidades, el agua de las fuentes públicas se cortó hace dos meses y hasta las duchas de la playa. Pero fue hace dos semanas cuando se prohibió, mediante los respectivos bandos de los alcaldes, cualquier uso no doméstico del agua.

En la sequía de 1995, la Junta adoptó medidas de urgencia. Pero, como al año siguiente llovió y llegaba agua suficiente desde el río Trevélez, ni los alcaldes pidieron que concluyeran las obras ni la Consejería de Obras Públicas ejecutó una segunda fase que ahora se solicita con urgencia.

Queda pendiente terminar la conducción hasta las captaciones de Cástaras y hacer una nueva pantaneta. José Sánchez lamenta que "el problema sea la falta de almacenamiento". Agua hay, aunque no continuamente. Así que la solución es construir otra pantaneta que pueda almacenarla durante el invierno. Los terrenos para el embalse están preparados para la obra desde hace años.

Ahora, el agua que llegue del río Trevélez será fundamental para garantizar el suministro en la Contraviesa. En cualquier caso, las restricciones serán inevitables. Los alcaldes dicen que eso traerá nuevos problemas. La orografía del terreno -una gran ladera de 15 kilómetros desde la cumbre hasta el mar- provoca que ningún pueblo sea llano. Todos suportan un gran desnivel. Si el agua se corta 16 o 20 horas al día, como los alcaldes estudiaron el pasado jueves, por los grifos de las casas de los barrios altos no saldrá ni gota. Pero no hay otra solución. Agua para las 24 horas no hay ni aunque mañana mismo llegara de la Alpujarra todo el caudal disponible.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de septiembre de 2005