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Necrológica:

Fernando Távora, padre de la arquitectura moderna portuguesa

Fernando Távora (Oporto, 1923), el maestro de la arquitectura moderna portuguesa, murió el sábado, con 83 años, víctima de un tumor. La importancia de su legado fue ayer resumida por el crítico y profesor Michel Toussaint en las páginas del diario Público: "Arquitecto y profesor, fue capaz de establecer una síntesis entre las tradiciones portuguesas de atención al lugar y al contexto y la tradición de modernidad. Távora recibió y comprendió el Movimiento Moderno en Portugal a finales de la década de 1940. Pero rápidamente percibió también que la situación portuguesa no correspondía al ideal social, cultural y técnico sobre el cual el Movimiento Moderno fue construido, y por eso su obra rápidamente emerge en el contexto local. Queda asociada a su recurrido profesional la sensibilidad y el profundo conocimiento de la sociedad para la cual trabajaba. Su dimensión es local y universal simultáneamente".

Fernando Luis Cardoso de Meneses de Tavares e Távora estudió en la Escuela de Bellas Artes de Oporto, donde terminó su carrera de arquitecto en 1952. Integró después el dinámico grupo de profesores de la institución (más tarde transformada en Facultad de Arquitectura de la Universidad de Oporto), hoy considerados los padres de la famosa e internacionalmente reconocida Escuela de Arquitectura de Oporto, de la que actualmente forman parte nombres como Eduardo Souto Moura o Álvaro Siza Vieira, discípulos de Távora, y que es considerada una referencia de vanguardia en la arquitectura europea.

Távora fue uno de los pioneros de ese movimiento: "Por primera vez en la historia de la arquitectura portuguesa, él no adaptó las importaciones de la escuela europea; él hizo propuestas. Eso no es normal en Portugal", afirmó Souto Moura, quien, por estos motivos, le considera "un protagonista de la arquitectura moderna" internacional. "Távora es el padre de la Escuela de Oporto, pero bisabuelo de Europa. Es una figura histórica, universal, que acierta el paso de la arquitectura portuguesa con las vanguardias, siendo él mismo protagonista de esas vanguardias", añadió. Fue también "un pionero en la rehabilitación del patrimonio, tema muy en boga hoy, pero que él siempre ha defendido", según la presidenta del Colegio de Arquitectos, Helena Roseta.

Fernando Távora participó en las últimas ediciones de los famosos Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna, que entre 1928 y 1956 debatieron los desafíos que se planteaban entonces a la construcción y a la organización urbana. Defiende, ya en esa época, que al Movimiento Moderno le falta "cultura local e historia", según Souto Moura. La forma como consigue conjugar modernidad y cultura local, creando una especie de tercera vía para la arquitectura moderna, le transforman en un nombre de primera línea en la creación europea.

Távora, además de una importante contribución como pensador y pedagogo (fue profesor universitario durante 43 años), deja también obras importantes, de raíz o de recuperación de patrimonio, privadas y públicas. Entre muchísimas otras que merecen ser destacadas, están la recuperación del centro histórico de Guimarães, la ampliación del edificio del Parlamento luso, en Lisboa, el mercado municipal de Santa Maria da Feira (en Oporto), la Casa dos 24 en Oporto o la Facultad de Derecho de Coimbra.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de septiembre de 2005