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Sete Gibernau se queda sin probar la nueva Honda de MotoGP en Brno

Lejos queda ya aquella época de finales de los noventa en la que Mick Doohan y Álex Crivillé lideraban un ejército de Honda que ridiculizaba a las otras factorías. Valentino Rossi cambió las tornas con su marcha a la eterna rival, Yamaha, una moto perdedora y que, en un año y medio, il dottore ha convertido en invencible.

El día después del humillante abandono de Sete Gibernau en el circuito de Brno (se quedó sin combustible en la última vuelta cuando peleaba con Rossi por la victoria), el piloto español y Max Biaggi debían rodar ayer en el circuito checo, junto a otros equipos de MotoGP y 250cc, para probar una nueva moto con la que afrontar las seis carreras del Mundial que restan. Pero finalmente entrenaron con la misma RC211V que han pilotado hasta ahora.

Como se ha demostrado con creces, la suerte le da la espalda a Honda, una y otra vez, el año que Yamaha celebra sus bodas de oro. "Estamos llevando a cabo unos tests paralelos con la misma moto en Japón, y hemos encontrado un problema que puede afectar a la seguridad de los pilotos, así que hemos descartado utilizarla en Brno", afirmó ayer Ian Mackay, un portavoz de la marca. "No podemos decir de qué se trata, y hasta que no lo analicemos y resolvamos no queremos seguir adelante con el programa. La seguridad de los pilotos es lo más importante, por supuesto", concluyó Mackay, que no quiso confirmar si la nueva montura saldrá a la pista hoy, último día de los ensayos.

Gibernau no quiso concretar nada acerca del abandono del domingo. "Hemos recogido datos que deben servirnos para salir mañana [por hoy] a la pista con las ideas más claras", se limitó a acotar el español, víctima posiblemente de un error humano en el cálculo de la carga del combustible.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 30 de agosto de 2005