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MUJERES Y HOMBRES | Clarice Lispector | CULTURA Y ESPECTÁCULOS

Cerca del corazón salvaje

La filósofa francesa Hélène Cixious intentó capturar la esencia de la escritora brasileña Clarice Lispector a través de comparaciones: "Si Kafka fuera una mujer; si Rilke fuera una escritora brasileña judía nacida en Ucrania; si Rimbaud hubiera sido una madre, y hubiera llegado a cumplir 50 años; si Heidegger hubiera sido capaz de dejar de ser alemán... En este ambiente escribe Lispector". Gregory Rabassa, su celebrado traductor al inglés, tampoco escatima superlativos: "Sus ojos azules parecían salidos de La montaña mágica... Era una persona poco común, se parecía a Marlene Dietrich y escribía como Virginia Woolf".

Pese a todos estos elogios, Clarice Lispector permanece desconocida en España. Su obra ha sido muy bien editada por Siruela, pero aun así su nombre no es mencionado con frecuencia por críticos y escritores. No es fácil que llegue al gran público: su escritura es densa, privilegia el intento de capturar percepciones antes que una trama concreta. Sin embargo, hay otros escritores "difíciles" que son muy mencionados, por lo cual eso tampoco debería ser un obstáculo. Por todo lo que nos revela, por la importancia cultural de Brasil para España e Hispanoamérica, la escritora brasileña más importante del siglo XX es una asignatura pendiente y necesaria hoy.

Su traductor la definió como "una persona poco común. Se parecía a Marlene Dietrich y escribía como Virginia Woolf"

En septiembre de 1966 se durmió mientras fumaba. Sufrió quemaduras graves en la mano derecha, la que usaba para escribir

Lispector se ha ganado con creces su fama de mujer enigmática y misteriosa. Antonio Callado la definió como "una extranjera en la tierra". El enigma comienza con su nacimiento: después de muchos años de dudas, se ha llegado a confirmar que Clarice nació como Hala Lispector el 10 de diciembre de 1920 en Tchechelnik, un pueblito perdido en Ucrania, de donde eran sus padres judíos, Pinkouss y Mania. El nacimiento ocurrió cuando los padres habían iniciado su viaje de emigración a América. Los esperaban en Maceió, Brasil, la hermana de Mania y su marido, que habían conseguido una "carta de llamada" para ellos. Algunos biógrafos dicen que Clarice Lispector llegó a Brasil en febrero de 1921, cuando tenía apenas dos meses; otros dicen que llegó en marzo del 22. En todo caso, lo cierto es que los padres, en su intento de asimilarse a su nueva tierra, cambiaron sus nombres: Hala pasó a llamarse Clarice.

Clarice y sus dos hermanas mayores fueron educadas en la religión judía; la ausencia explícita de temas y personajes judíos en su narrativa es motivo de debate. Algunos críticos sugieren que esto se debió al intento de Clarice de asumirse como brasileña sobre todas las cosas; otros, más bien, han comenzado a encontrar en su obra, de manera algo forzada, referencias a la Kabala. En cuanto a la lengua, Clarice de niña sólo habló el portugués (luego aprendería el francés y el inglés, pero no la lengua materna), aunque estudió hebreo y yiddish en el colegio. Su portugués lo hablaba como una extranjera, lo cual confundía a la gente: decían que pronunciaba la "r" como una francesa.

La familia de Clarice pasó por dificultades financieras; al padre, que ahora se llamaba Pedro, le costaba encontrar trabajo, y la madre se había quedado paralítica (fallecería en 1930). La familia debió mudarse, en 1925, a Recife, y luego, en 1934, a Río de Janeiro. Clarice mostró sus aptitudes literarias desde muy temprano. Para leer, tomaba prestados libros de la biblioteca, pues no podía comprarlos. A los 10 años escribió una obra teatral. A los 11 envió sus cuentos al Diário de Pernambuco, aunque éstos no fueron aceptados porque no contaban historias y sólo trataban de sensaciones. En 1940 publicó su primer cuento, Triunfo, en el semanario Pan. Esa época comenzó a trabajar como periodista en la Agencia Nacional, y a escribir su primera novela, Cerca del corazón salvaje. La novela sería publicada en 1944 y recibida con grandes elogios por la crítica, sorprendida por la juventud de la autora y por su estilo modernista, tan alejado del tradicional realismo de la literatura brasileña. Aunque se menciona a Joyce y Woolf como influencias principales, por su intento de concentrarse en el fluir de la conciencia, en las pulsiones primordiales que se agitan antes de que el intelecto las racionalice -"Cerró los ojos un momento, permitiéndose el nacimiento de un gesto o de una frase sin lógica. Hacía siempre esto, confiaba en que en el fondo, debajo de la lava, hubiera un deseo dirigido ya hacia un fin"-, Clarice Lispector todavía no los había leído.

En 1943, Clarice Lispector se casó con Maury Gurgel Valente, quien iniciaría pronto una exitosa carrera diplomática. Desde 1944 hasta 1959, la pareja vivió en el extranjero, sobre todo en Europa, lo cual significó un gran trauma para Clarice, pues no deseaba perder sus vínculos con el mundo cultural de Brasil. Durante esos años nacieron sus dos hijos, siguió escribiendo cuentos, novelas y libros infantiles, y comenzó su proyección internacional: la editorial francesa Plon publicaría Cerca del corazón salvaje en 1954.

Clarice se divorció en 1959 y volvió ese mismo año a Brasil. En 1960 publicaría Lazos de familia, que el escritor Erico Veríssimo consideraría "el mejor libro de cuentos publicado en Brasil desde Machado de Assis". Aunque ya era una escritora conocida, la verdadera consagración llega en 1964 con la publicación de su obra maestra, la novela La pasión según G. H. Las ventas, sin embargo, no la acompañaron. Clarice continuó con colaboraciones periodísticas y traducciones (tradujo, entre otros, a Agatha Christie y Oscar Wilde).

En septiembre de 1966, Clarice se durmió mientras fumaba un cigarrillo en su apartamento en Leme, un barrio de Río de Janeiro. Sufrió quemaduras graves, sobre todo en la mano derecha, la que usaba para escribir. Este accidente la convertiría en una reclusa, una mujer que aparecía pocas veces en público; sin embargo, paradójicamente, ésta es la época en que el gran público brasileño comienza a conocerla de veras gracias a que, poco después, en 1967, los problemas financieros la obligan a aceptar escribir una columna semanal en el Jornal do Brasil. Sus crónicas, escritas entre el 67 y el 73, han sido recopiladas en un libro bajo el título Revelación de un mundo (Buenos Aires: Adriana Hidalgo, 2004) y la muestran como una escritora en continuo diálogo con gente humilde como taxistas y empleadas, capaz de recibir en su casa a lectores conmovidos por sus crónicas. En ellas se encuentran, junto a detalles de su cotidianidad -aprendemos que escribe con una máquina de escribir en sus faldas, algo que comenzó a hacer cuando sus hijos eran pequeños, para no perder contacto con ellos-, frases con toda la intensidad de su estilo: "Saudade es un poco como hambre. Sólo ocurre cuando se come la presencia. Pocas veces la saudade es tan profunda que la presencia es poco: se quiere absorber a la otra persona toda".

Clarice Lispector falleció el 9 de diciembre de 1977. Fue una muerte sorpresiva, aunque luego se descubriría que tenía cáncer en los ovarios. La obra que dejó, poblada de mujeres sensibles de clase media, frustradas por su entorno pero a la vez libres interiormente, muy sensibles y muy perceptivas, nos interroga constantemente y es cada más más actual, más novedosa. Lispector ya pertenece a la gran literatura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de agosto de 2005