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Aguirre ordena parar la tala de árboles en las obras del metro tras cortar 3.000

Los trabajos de ampliación del suburbano han afectado hasta ahora a 7.000 ejemplares

La presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, ordenó el pasado 2 de agosto a través de una circular interna a los técnicos de la empresa Mintra, responsable de las obras de ampliación del metro, que dejaran de talar los árboles afectados por los trabajos en el suburbano y procedieran a trasplantar los que quedaran. Este cambio de actitud se produjo 12 días después de que el Gobierno regional prometiera (el pasado 21 de julio) poner en marcha una Ley para la Conservación y Protección del Arbolado Urbano, con el objetivo de "velar por el patrimonio natural y medioambiental de la ciudad". Las obras del metro han afectado hasta ahora a unos 7.000 árboles, según fuentes técnicas. Y ya se han cortado 3.000.

La nota interna que el consejero delegado de Mintra, Jesús Trabada Guijarro, dirigió a todos los técnicos de la empresa, firmada por él y fechada el pasado 2 de agosto, dice textualmente: "Por indicación expresa de la presidenta de la Comunidad de Madrid, no se debe cortar ningún árbol más y todos los que queden deberán ser trasplantados".

Hasta entonces, los trabajos habían afectado a unos 7.000 árboles, según fuentes técnicas. De ellos, fueron talados unos 2.800, mientras que fue ordenado el trasplante de los restantes. La ampliación de la línea 3 hacia Villaverde y de la línea 11 por Carabanchel fueron los tramos de obras que supusieron un mayor número de talas.

Tras anunciar el pasado 21 de julio durante el Consejo de Gobierno la tramitación de la futura Ley de Conservación y Protección del Arbolado -que aún no ha entrado en vigor-, el Gobierno regional se encontró con que los trabajos del metro iban a incumplir sus propias premisas legales de garantizar la protección de los árboles que "por especie, antigüedad y ubicación merezcan ser conservados".

El Grupo Socialista en la Asamblea de Madrid reclamó a la presidenta el pasado 8 de agosto que tramite "de urgencia" esta ley para salvar los árboles afectados por obras.

Trasplantes en zonas verdes

La empresa Mintra es responsable de los trabajos que se están realizando en la línea 1 en las estaciones de la plaza de Castilla y de Chamartín, en la prolongación de la línea 2 hacia La Elipa, en la ampliación de los andenes de gran parte de la línea 3 y en su prolongación hacia Villaverde, en la ampliación hasta la Alameda de Osuna de la línea 5, de la línea 6 hasta Arganzuela, hacia la M-40 de la línea 7, a Pinar del Rey en la línea 8, de la línea 11 en Carabanchel, la estación de plaza Elíptica -que conecta las líneas 6 y 11-, así como el metronorte y los metros ligeros de Sanchinarro y Boadilla.

Una portavoz de la Consejería de Transportes e Infraestructuras de la Comunidad explicó que en dichas obras "la práctica totalidad de los árboles se están trasplantando sin problemas", aunque no pudo especificar cuántos ejemplares han sido objeto de este proceso.

El método, agregó, varía según el tamaño y la antigüedad de los árboles, pero explicó que en su mayoría son llevados a zonas verdes fijadas de antemano por el Ayuntamiento de la capital.

Sin embargo, los expertos en jardinería consultados por este periódico coincidieron en indicar que en condiciones normales de trasplante, alrededor de un 20% o un 30% de los árboles mueren durante el proceso.

Y, sobre todo, resaltaron que, independientemente del tamaño y edad del ejemplar, "en verano no se pueden trasplantar", porque entonces los cepellones están condenados a morir. La norma general es que los trasplantes se lleven a cabo entre noviembre y marzo.

Uno de los expertos consultados indicó que un buen trasplante no puede hacerse de manera improvisada, sino que debe durar entre dos y tres años. "Cada año se va separando parte del cepellón", explicó.

Por otro lado, los árboles de más de 30 centímetros de perímetro en el tronco, que ya tienen grandes raíces, tienen muchos problemas para sobrevivir en otro lugar, si son trasplantados.

Entre los árboles que peor soportan los trasplantes están los autóctonos (encinas, pinos, fresnos...), los de porte importante, con 50 o 60 centímetros de perímetro, y los que están plantados en alcorques de calle, cuyas raíces crecen desnudas, entre tuberías y cemento. "Aunque se transplanten, tienen muchos problemas y casi nunca sobreviven", explicaron.

También son susceptibles de morir durante el traslado los árboles que tienen algún tipo de enfermedad u hongo, pues son más delicados que los que están sanos. "Los árboles son seres vivos, no farolas. Si los quitas de su entorno habitual, pueden morir", añadió uno de los expertos.

Fuentes técnicas explicaron, además, que el cambio de un árbol a otro medio natural distinto al suyo es un proceso costoso que eleva el presupuesto de la obra. Entre otras cosas porque, además de cambiar el cepellón de lugar, hay que mantener los ejemplares cuidados, con riego y zanjas en las mejores condiciones posibles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de agosto de 2005