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AUTOMOVILISMO | Gran Premio de Turquía de Fórmula 1

McLaren y Raikkonen son los más rápidos

Puede parecer una perogrullada por evidente, pero voy a repetirlo: los McLaren son los coches más rápidos del Mundial de fórmula 1 y Kimi Raikkonen, el piloto más veloz. No les supera nadie, ni Renault ni tampoco Fernando Alonso. El mayor mérito del piloto español es no cometer errores, estar siempre ahí, esperando su oportunidad, y saber aprovecharla cuando se produce. Es un gran piloto y lo tiene todo de cara para ser el próximo campeón del mundo. Sin embargo, sufrirá en las próximas carreras, porque si no tienen problemas, deberá ir a la estela de los McLaren y eso será duro de soportar para él.

En el impresionante circuito de Estambul -para mí el mejor del Mundial-, Juan Pablo Montoya cometió un error de bulto. Se equivocó al doblar a Monteiro en la curva 9, sin tomar las debidas precauciones y luego volvió a fallar cuando, bajo la presión de Alonso, se fue de nuevo de la pista y no sólo fulminó la posibilidad de un doblete de McLaren, sino que perjudicó a su compañero de equipo, Raikkonen, y a su escudería porque le dio dos puntos al asturiano y cuatro a Renault -los dos que él perdió y los dos más de Alonso-. Nunca debió tomar riesgos. Y menos sabiendo que su ventaja sobre Alonso -alrededor de 13 segundos- era tan sustancial.

Al margen de la victoria de Raikkonen y del tercer puesto de Montoya, lo más importante para McLaren es que ha resuelto los problemas de fiabilidad. Pero la solución les ha llegado tal vez demasiado tarde. 24 puntos son una gran renta, cuando quedan sólo 50 por disputarse. Ganar el título mundial es un reto demasiado grande para Raikkonen, a no ser que Alonso o Renault fallen en alguna carrera, cosa que se prevé poco probable pero posible. Si no es así, es casi imposible que le roben el título al asturiano.

En Turquía volvieron a evidenciarse los problemas de Ferrari y de BMW Williams. Michael Schumacher estaba haciendo una buena carrera hasta que Mark Webber se la destrozó porque el golpe le afectó la dirección asistida. Y Rubens Barrichello nunca fue competitivo. El papel del equipo de Maranello fue muy triste.

Pero peor todavía resultó el de los dos Williams, que pincharon la rueda trasera derecha en el mismo punto del circuito, la fatídica curva 8, y acabaron retirándose, tanto Nick Heidfeld como Webber.

Da la impresión de que la relación entre Williams y BMW es inexistente y que la escudería ha empezado ya a trabajar para realizar un buen chasis que se adapte a los motores Cosworth V-8 de 2,4 litros con los que competirá la próxima temporada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de agosto de 2005