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Tradición centenaria renovada

Más de un siglo después, la confitería inaugurada en 1860 en el casco histórico de Ávila con el nombre de La Flor de Castilla y conocida por la elaboración de las populares yemas de Santa Teresa, ha sido reinaugurada como centro gastronómico con la pretensión de organizar encuentros, tertulias y exposiciones. Y es que se trata de que, como en el siglo XIX el obrador de aquella pastelería tradicional fue encuentro de tertulianos de lo que entonces eran las fuerzas vivas, ahora regresen al lugar, entre tapas de cocina, vinos, puros, café, aceites y productos con el calificativo de "lo mejor de la gastronomía española", escritores y artistas que puedan colgar sus obras en sus paredes, según el objetivo que se ha puesto Julián Gil Navarro, un abogado que en 1990 adquirió la empresa centenaria y desde la que ha desarrollado la comercialización de productos tradicionales, como la carne de membrillo o el huevo hilado. También ha puesto en marcha la salsa mayonesa con receta del cocinero Martín Berasategui, que ha apadrinado la apertura del centro gastronómico cuya primera iniciativa serán unas jornadas dedicadas a la cocina de El Quijote.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de julio de 2005