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Balza dice que la expulsión de ETA del ex dirigente Pakito no casa "con una auténtica voluntad de paz"

La expulsión por parte de la dirección de ETA de Francisco Mujika Garmendia, Pakito, uno de sus ex jefes históricos, siguió ayer siendo objeto de interpretaciones desde los responsables políticos de la seguridad en los Gobiernos vasco y central. El consejero de Interior, Javier Balza, interpretó ayer la expulsión de Garmendia y de otros cinco presos que habían pedido el fin de la lucha armada como un paso atrás en el proceso de paz que pueda estar gestándose entre el Ejecutivo español y los representantes de Batasuna.

"[Se entiende] muy mal con una auténtica voluntad de impulsar un proceso de paz", aseguró Balza en una entrevista en Radio Euskadi, la cadena pública vasca. El consejero vasco cree que la organización terrorista "sigue funcionando en claves de ultraortodoxia" y como "una organización militar estrictamente férrea". Balza interpretó este paso atrás de la organización terrorista como una evidencia de que "le da miedo" avanzar hacia un proceso de paz y que de nuevo, como ha ocurrido en otros momentos de su historia, que se interpreten sus pasos en clave de "debilidad" por parte del Estado.

Balza pronóstico en todo este proceso que los terroristas compaginarán "una de cal y una de arena".

El secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, aseguró ayer en los cursos de verano de la Universidad Complutense que "hay una división de criterios dentro de ETA", informa Ana Gabriela Rojas.

Dentro de la organización terrorista, según Camacho, "existen dos formas de ver el futuro y veremos lo que ocurre a partir de este momento". Las divergencias se hacen patentes después de que la banda haya expulsado a Pakito y otros cinco integrantes de la banda terrorista, explicó el secretario de Estado.

Camacho informó de que España sigue en el nivel tres de alerta del Plan de Prevención y de Protección antiterrorista y que continuará "todo el tiempo que sea necesario para mantener la seguridad". La decisión fue tomada por el Gobierno, desde el pasado 7 de julio, cuando se perpetraron los atentados terroristas en Londres.

Por otro lado, la Audiencia Nacional condenó ayer a un año y medio de prisión por exaltación al terrorismo al ex diputado de Batasuna Ángel Alcalde. Había participado en una manifestación en la que se corearon consignas en favor de un etarra. Ana Lizarralde y otros seis participantes en la manifestación fueron condenados a un año de prisión. Además, el juez Grande-Marlaska dejó en libertad a Aritz Aramburu, un etarra que había sido entregado el viernes por Francia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de julio de 2005