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EL FUTURO DE CATALUÑA

Artur Mas pone siete condiciones para un acuerdo sobre el Estatuto

Montilla asegura que CiU acabará apoyando la reforma "aunque le duela"

A las 24 horas de que la reforma del Estatuto catalán superara su primera votación parlamentaria, los jefes de fila de los principales partidos que en las próximas semanas han de negociar los acuerdos sucesivos, el nacionalista Artur Mas (CiU) y el socialista José Montilla, se mostraron dispuestos al pacto. Mas fijó las siete condiciones que su partido considera el mínimo infranqueable. Montilla aseguró que el PSC dejará a CiU sin ningún argumento para rechazar un proyecto de reforma que será "ambicioso, innovador y útil".

La predisposición al acuerdo, sin embargo, llegó acompañada de sendos aludes de recriminaciones, lanzados desde las tribunas de los respectivos consejos nacionales. En la del PSC, Montilla acusó a CiU de estar instalada en "el sonsonete del victimismo", de jugar a "deslucir el éxito" de la reforma "porque lo ve obsesivamente como un éxito del presidente [Pasqual] Maragall".

Pero el PSC está en condiciones, afirmó, de garantizar que el proyecto sea "útil para encarar los retos de la sociedad catalana" y, al mismo tiempo, "plenamente constitucional". De forma, aseguró, que la dirección "del PP de la calle Génova lo tendrá muy difícil para imponer el no a [Josep] Piqué" y que los convergentes "tendrán que votar a favor del proyecto a pesar de su abstención", aunque "les duela" y sólo sea con el argumento de la "responsabilidad".

El consejo nacional de CiU se reunió en Platja d'Aro (Girona) y allí Mas arremetió sobre todo contra Esquerra Republicana (ERC), partido al que acusó de ser "el ejecutor de las rebajas del PSC", informa Jesús García. En respuesta al republicano Joan Ridao, que había atacado a los convergentes con dureza por su abstención del viernes, Mas se preguntó: "¿Qué es más antipatriota, defender el blindaje del autogobierno de Cataluña o defender los intereses del PSOE?". Mas pidió a ERC "coherencia" y "un mínimo de dignidad nacional".

El acuerdo no será fácil y Mas lo recordó. El jefe de la oposición enumeró sus siete condiciones, asegurando que sólo habrá acuerdo "si los mínimos de CiU acaban coincidiendo con los máximos del tripartito". Los requisitos son:

- Blindaje de competencias. CiU exige que las competencias exclusivas de la Generalitat se denominen "excluyentes", pero Mas se mostró abierto a otra fórmula que respete "la idea y el sentido" de ese término.

- Autogobierno. "Ni un milímetro" de retroceso en las nuevas capacidades de autogobierno que figuran en el informe de la ponencia.

- Financiación. Debe ser un texto nuevo a partir de la integración de la propuesta del tripartito y de la propuesta de CiU.

- Ámbito territorial. CiU pide que los ayuntamientos dependan de la Generalitat y no del Estado y exige que las comarcas sean consideradas "al mismo nivel" que a las futuras veguerías.

- Sistema electoral. Mas rechazó que el PSC, con el apoyo ICV, lleve adelante su idea de reformar el sistema electoral para eliminar la sobrerrepresentación de la Cataluña menos poblada.

- Unidad de acción. Los partidos que apoyen la reforma en el Parlamento catalán deben mantener el mismo criterio en el Congreso.

- Modelo social. Oposición frontal a que el texto diga que "la educación sólo debe ser pública y laica".

En el cruce de advertencias intervino también el secretario general de ERC, Joan Puigcercós, para pedir al líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, que "controle" a los que denominó las voces "más reaccionarias" de su partido "que se dedican a criticar" la reforma del Estatuto. Entre ellas citó a Alfonso Guerra, al ministro Jordi Sevilla y al presidente extremeño, Juan Carlos Rodríguez Ibarra. A este último le recriminó la "hipocresía" de "insultar ahora a Cataluña" y ser después "de los primeros en pedir lo mismo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de julio de 2005