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SOMBRAS NADA MÁS | Eduardo Mignona, director de cine, escritor

Si un día cualquiera un viajero...

En el tren. "Si un día cualquiera tuviera junto a mí en un tren a un viajero silencioso, sentiría lo que siempre siento ante las personas que no hablan: desconfianza. Y si pretende hablar, como soy cauto, pensaría cómo acabar la conversación si ésta se desmanda. Me interesaría hablar con él si es una persona de trabajo, o de oficios, pero no si es un hombre de negocios... Ahora, si ese viajero es Eduardo Mignona

[argentino, 64 años, escritor, director de cine, ahora estrena en España El viento]

le preguntaría por los sueños de su adolescencia, si se han cumplido, cuánto traicionó al modelo que tenía como adolescente... Todo eso lo dice Borges en El otro... Le preguntaría a ese viajero que soy yo si se ha divertido en la vida, si ha sido amado en la medida en que amó... Y luego le preguntaría de la vocación y del amor".

Los sueños. "Los sueños de aquel adolescente eran los de vivir de su vocación, explorando los sentimientos de los otros a través de la literatura o del cine... Se fueron haciendo durante una infancia feliz y pobre en Buenos Aires... Mis padres se amaban profundamente, y nos reíamos mucho en casa... Él era músico de tangos, y eso nos hizo viajar, y en esos viajes y en esa compañía se hizo seguramente la persona que soy: capaz de gozar con una copa de champaña y con un vaso de vino envasado en cartón... Puedo ser feliz solo y sentir al tiempo que mi mujer y mi familia son imprescindibles... No soy de un solo modo. ¿Y siento eso mismo ante la dualidad éxito / fracaso? No. Sufro las consecuencias del fracaso. Y el éxito no sé lo que es... El fracaso es no completar una idea, no terminar de expresar un pensamiento... Ante la evidencia de que eso sucede, no vuelvo a ver mis películas ni a leer mis libros. El saldo es a favor, porque he rozado, aunque levemente, algunos temas en mi cine y en mi literatura que han compensado el esfuerzo de imaginarlos, y he rozado también la felicidad en la medida en que un hombre puede ser feliz... Onetti dice de la felicidad: 'Un chispazo y el olvido'. Pues eso".

Descubrimiento. "La literatura surgió ante un hecho desesperado: la muerte de un amigo, que tenía 14 años, y que murió en una epidemia de polio... Yo leía en la época a Neruda, y a Vallejo, y me salió una oda, Oda a Eduardo Laneve, que era compañero en mi equipo de baloncesto... Fue mi primer contacto con la muerte... Desbloqueado el sistema de censura, empecé a escribir locamente poemas y poemas y poemas y poemas... Del cine voy a poder prescindir, pero de la literatura, que me salvó y me acompañó, no podré prescindir nunca... En cine empecé siendo un técnico, un guionista de dibujos animados (¡odio esos seres inmortales!), un sonidista, y tenía la pesadilla de que un día estaría al frente de la cámara dirigiendo una película... Y abordé esa pesadilla; el temor era que fuera incapaz de controlar el discurso. A mi mujer le exaspera que yo empiece a contar algo y no sepa cómo seguir... Pues eso está en La regla del juego de Jean Renoir... A eso estoy, con mucho esfuerzo, llegando...".

Argentina. "¿Que cómo estamos? En el purgatorio. Venimos del infierno. Y el paraíso es un soborno. No es que yo crea en el paraíso, pero sí estoy seguro de que venimos del infierno... Bajar el cuadro de un represor de la Escuela de Mecánica de la Armada, nombrar tres jueces confiables e independientes no es suficiente, pero es una señal...".

Adiós. "¿Si tuviera que decirle adiós a ese viajero que se llama Eduardo Mignona? Le diría que me deje acompañarlo un ratito no más... Como le escribió Atahualpa Yupanqui a Lorca cuando asesinaron al poeta: 'La muerte es un ratito nada más".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de julio de 2005