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Guillermo Boto retrata la figura romántica del torero Paquiro en un estudio biográfico

La figura del torero Francisco Montes, Paquiro, ha sido este año objeto de no pocos homenajes en su localidad natal, Chiclana de la Frontera (Cádiz), coincidiendo con la fecha de su segundo centenario. Una de las iniciativas más oportunas en este sentido ha sido la publicación del estudio biográfico Paquiro en su tiempo, del investigador Guillermo Boto, que acaba de ver la luz en la colección Biblioteca de Temas Chiclaneros que promueve el Ayuntamiento de la ciudad.

Ginecólogo en ejercicio, Guillermo Boto es conferenciante y articulista amante de los toros, el flamenco y su historia. Su libro Cádiz, origen del toreo a pie es ya una obra de referencia para conocer el desarrollo de este arte a lo largo del siglo XVIII. Ahora, con Paquiro en su tiempo, Boto se ha propuesto hacer un ejercicio de desmitificación, despojar al torero de hojarasca, para acabar señalándolo como "el más apasionado representante del romanticismo español".

A lo largo de más de 400 páginas, el autor recorre la Chiclana natal donde Paquiro nació a principios del siglo XIX, registra su paso por la escuela de Tauromaquia de Sevilla, sigue los hitos de su trayectoria por toda España, describe sus últimos días en Madrid y hace un balance final de la herencia taurina e ideológica que el diestro dejó, y que José María Cossío resumió en estas palabras: "Paquiro es la figura inicial de esa cadena de toreros que llamamos generales o largos y en la que son eslabones fundamentales Chiclanero, Lagartijo, Guerrita y Joselito El Gallo. Inspira o adopta, que para el caso es lo mismo, las reglas de su tauromaquia, y ellas vienen en el futuro a constituir el código fundamental del toreo, al que las nuevas maneras o estilos no han podido desposeer de su carácter de canon".

Boto analiza la trascendencia de esa Tauromaquia con que Paquiro fijó y revolucionó los márgenes de la fiesta: "Aunque hay un escritor detrás de la elaboración de la obra, el autor material es el toreo, que explica incluso las sensaciones que recibe a través de la espada en el momento de matar", comenta el biógrafo.

Para terminar, el volumen incluye un anexo donde el lector encontrará un poema que Rainer Maria Rilke dedicó a la memoria de Paquiro. El poeta y el torero, sin embargo, nunca coincidieron, ni siquiera hay constancia de que Rilke presenciara jamás una corrida de toros. Boto señala la inspiración de estos versos en la lectura de un relato taurino de Gautier, que probablemente le animó a conocer España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de julio de 2005