42 obras de Ribera reflejan el influjo tenebrista de Caravaggio sobre el gran pintor valenciano

El Museo de Bellas Artes de Valencia abre una muestra de la primera etapa del artista

El pintor José de Ribera (Xàtiva, 1591- Nápoles, 1652) se marchó siendo joven a Italia para formarse, como era habitual entre los artistas. Allí entró en contacto con el naturalismo y el tenebrismo de las obras de Caravaggio, que había roto con la pintura manierista. Y se empapó de esa fuerte influencia como demuestran los 30 lienzos y los 12 grabados que se exhiben desde ayer en el Museo de Bellas Artes de Valencia dentro de la gran exposición José de Ribera. Bajo el signo de Caravaggio (1613-1633). Es el Ribera "más duro y riguroso", señaló el director del museo, Fernando Benito.

Las obras proceden de numerosos y prestigioso museos y colecciones internacionales y nacionales. Muchas han viajado por primera vez a España gracias a la exposición, patrocinada por Caja Duero, que recaló en Salamanca antes de exhibirse en Valencia hasta el 4 de septiembre.

"La muestra se centra en sustancialmente en documentar la actividad de Ribera fuertemente influenciada por los ejemplos del naturalismo caravaggesco, hasta llegar en los años treinta a soluciones de un nueva belleza pictórica, interesada en apropiarse de diversos aspectos del cálido y luminoso colorismo de los grandes maestros del Cinquecento veneciano, Tiziano en particular", explica en el catálogo el comisario de la exposición y director de la Soprintendenza per il Polo Museale Napoletano, Nicola Spinosa, que ayer no pudo asistir a la presentación.

El espléndido lienzo Apolo y Marsias, del Museo di Capodimonte, con el que concluye el recorrido expositivo, resume esa etapa de influencia de Michelangelo Merisi, conocido como Caravaggio (1573-1610), al tiempo que anuncia el cambio de estilo hacia una mayor luminosidad. "Sin alejarse de sus precedentes naturalistas, logró dulcificar de manera progresiva su lenguaje expresivo, humanizando los caracteres y las reacciones sentimentales de los personajes", comentó Benito.

Pero hasta entonces los trazos del pintor valenciano, que se estableció definitivamente en Nápoles y recibió el nombre de Lo Spagnoletto, seguían el modelo del maestro italiano, que usaba de la luz para proyectarla sobre las formas con violencia, consiguiendo un mundo de claroscuros, un contraste brusco e intenso.

También Ribera empleaba como modelos de sus retratos de santos, mártires o sabios, a gente corriente, escogida por "su apariencia mísera y despojada, por mostrar signos de continuos sufrimientos físicos y psíquicos, también como modelos concretos y ejemplares de incorruptible integridad moral", indica Spinosa.

A su vez, Ribera influyó sobre los pintores del Barroco español. Velázquez le visitó en Italia. Fue "una figura fundamental del panorama artístico de la segunda mitad del siglo XVII", apuntó Felipe Garín, asesor del Consorci de Museus, organizador de la muestra. La secretaria autonómica de Cultura, Concha Gómez, y los representantes de Caja Duero, Antonio Sánchez y Víctor Manuel Junquera también asistieron a la presentación.

Sobre la firma

Ferran Bono

Redactor de EL PAÍS en la Comunidad Valenciana. Con anterioridad, ha ejercido como jefe de sección de Cultura. Licenciado en Lengua Española y Filología Catalana por la Universitat de València y máster UAM-EL PAÍS, ha desarrollado la mayor parte de su trayectoria periodística en el campo de la cultura.

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