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Michael Schumacher y el fisco

Parece que la fortuna de Michael Schumacher va a ser objeto de un debate parlamentario este otoño. La diputada socialista Susane Leutenegger Oberholzer ha presentado una moción en el Congreso de los Diputados de Berna con el fin de establecer cierta justicia fiscal entre todas las capas de la población. Pero quien parece particularmente señalado por esta iniciativa es nada menos que el actual campeón alemán de fórmula 1. Según datos extraoficiales, Schumacher gana en estos momentos unos 70 millones de euros por año y sus impuestos en Suiza se elevan a la cifra de tres millones de euros, también al año. Hasta aquí, todo bien, porque el deportista, junto con otros 3.200 millonarios de todo el orbe, gozan de un trato especial por parte de las autoridades fiscales helvéticas, lo que les permite asentarse en Suiza sin las molestias que este tipo de asuntos provocan en los bolsillos de todos los ciudadanos. Pero si la iniciativa de Leutenegger es aprobada, Michael deberá pagar 29 millones de euros de impuestos por año (11,5% por el impuesto federal, 30,3% por las administraciones cantonales y municipales), lo que le pondría, proporcionalmente hablando, al mismo nivel que el ciudadano de la calle. Quienes se han manifestado en contra de esta propuesta son las propias autoridades fiscales. Pascal Broulis, por ejemplo, ministro tesorero del cantón de Vaud (donde reside Schumacher), ha respondido que si las cosas siguen así, "vamos a provocar la huida de todos estos ricos. Hay que saber que los deportistas de alto nivel ya pagan un impuesto obligatorio en los países donde ganan las competencias. Nosotros no vamos a imponerles un segundo impuesto sobre sus ingresos", dijo. La posición de Broulis no tiene nada que ver con la parábola del buen samaritano, puesto que lo que él desea es que estos millonarios se queden en Suiza, porque las finanzas de su cantón obtienen 53,3 millones de euros por año gracias a ese trato preferencial. Si Schumacher y los otros 3.200 millonarios se van, los responsables financieros de Suiza tendrían que aumentar los impuestos de todos los que se quedan "para poder compensar esa pérdida". Y luego las mismas autoridades se quejan de que, en Europa, la sociedad camina a dos velocidades.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de junio de 2005