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Reportaje:FÚTBOL | 38ª y última jornada de Liga

"Figo no me da ni los buenos días"

Luxemburgo recrimina la actitud del portugués desde que le excluyó del Madrid frente al Barça

A Luis Figo, acostumbrado a su rol de indiscutible en el campo, le deconcierta su papel secundario en el Real Madrid de Vanderlei Luxemburgo. Por eso lleva semanas lamentando por televisiones, periódicos y radios "el cambio de actitud y la falta de diálogo" del preparador brasileño hacia sus desbordes por la banda y sus centros al área. La acumulación de acusaciones hizo que Luxemburgo respondiera ayer al jugador luso. "Tengo que hablar porque Figo lo hizo de mí", arrancó el técnico, casi pidiendo excusas. A continuación sacó los dientes: "Figo dijo que no tenía diálogo conmigo. Lo teníamos y no había problema, pero paramos de tenerlo el día en que le saqué del equipo y ya nunca me saludó. No me da ni los buenos días ni las buenas noches... pero no pasa nada", soltó.

"No pasa nada, pero me tiene que respetar", dijo el técnico, que se define como 'el comandante'

Lo que pasa, según el jugador, es que el último partido que disputó como titular se remonta al 3 de abril, en la victoria del Madrid en Albacete (1-2). Desde entonces el portugués ha estado relegado al banquillo y al tramo final de los partidos. Esta temporada, sus 2.251 minutos repartidos en 32 encuentros son engañosos, ya que Figo ha completado tan sólo 108 en los últimos nueve partidos: contra el Barcelona (siete), el Levante (18), el Villarreal (21), el Racing (16), el Sevilla (30) y el Atlético (16). En San Sebastián, ante la Real Sociedad, ni siquiera jugó un minuto. La campaña 2001-02 es la única en la que el capitán de Portugal -a mediados de mayo confirmó su vuelta a la selección dado que, según dijo, "ahora que no juego en mi club las cosas han cambiado"- participó en menos encuentros desde su llegada a la Liga española. Era su segundo año en las filas del Madrid, y las lesiones redujeron sus prestaciones a 28 partidos.

Luxemburgo acepta el enfado del primer fichaje llegado bajo el mandato de Florentino Pérez por quedarse en el banquillo ante el Barcelona. No su reacción posterior. "Es normal, porque es un jugador que ha ganado todo y tiene muchas cualidades. Pero desde entonces pensamientos totalmente diferentes y no tenemos diálogo", expresó. Para no dar muestras de debilidad, el entrenador se definió como "el comandante" y a Figo como "el jugador". "Me tiene que respetar y no habrá problema, pero fuera del trabajo cuando haga una invitación a mi casa invitaré a quien quiera", fue la tajante conclusión del técnico brasileño.

Difícil será que lo haga después de algunas de las últimas declaraciones del portugués. "Esta semana me llamó Florentino [Pérez] y me dijo que mi continuidad dependería de Luxemburgo. Espero que el presidente nunca me falle, nunca lo la hecho", comentó el jueves. "Ha habido momentos difíciles en los que no entiendes las cosas porque no ha habido ni siquiera explicaciones. Tampoco las pedí", dijo después. "En la vida hay que ir de frente, yo he dado siempre la cara por el club y esperaba que hicieran lo mismo conmigo. Más que nada decirme: 'oye, que no vas a jugar'. Es lo mínimo que se puede pedir hacia un profesional", también se le escuchó.

Las discrepancias entre Figo y su jefe son tan notorias que incluso en los entrenamientos el centrocampista recibe, de la mano de Luxemburgo, el peto de los suplentes sin mirar a aquél a la cara. Disgustado o no, Figo tiene una temporada más de contrato con el Real Madrid. "Ha sido un profesional cuando se ha quedado en banquillo, es importante dentro de la plantilla, como todos. No puedes estar una temporada con 11 jugadores", considera Luxemburgo, quien añade que ya hablará de la plantilla para la próxima temporada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de mayo de 2005