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Tribuna:

Una nueva cultura del agua también para el Júcar

Cuando el Gobierno actual, en una embarazosa y sabia decisión, derogó el trasvase del Ebro, no imaginaba que un año después miles de valencianos y valencianas, apoyados por casi 30 ayuntamientos y por más de 60 organizaciones de todo tipo, le recordarían en la calle que no había cumplido los deberes para con el País Valenciano, que había dejado en marcha un trasvase que amenaza el futuro del Júcar, el principal río valenciano.

Al decidir continuar con el transvase Júcar-Vinalopó, el Gobierno estaba vulnerando la nueva cultura del agua que esgrimía como suya. Pedro Arrojo, presidente de la Fundación Nueva Cultura del Agua, sostenía hace algunas semanas en Sueca que el trasvase del Júcar es más absurdo todavía que el del Ebro.

Y es que cuando el Gobierno del PSOE canceló la gran obra del Plan Hidrológico Nacional (PHN) por razones ambientales, económicas y sociales, por idénticos motivos debería haber derogado la transferencia del Júcar hacia el Vinalopó. Le faltó valentía y visión de futuro.

Era la herencia envenenada del PP, consecuencia del pacto que Zaplana y Bono firmaran en 1997 y que sentenciaba a muerte el río Júcar, legalizando la sobreexplotación del acuífero de La Mancha oriental, del que se nutre nuestro río, autorizando el trasvase al Vinalopó sin recursos demostrados y dejando sin caudal ecológico al río en los últimos 60 kilómetros de recorrido.

El Júcar sufre desde la década de los años ochenta una lenta agonía que lo acerca cada vez más a su hermano el Segura, convertido en una cloaca por la falta de respeto y la ambición incontrolada de algunos.

Los valencianos y valencianas tenemos que defender nuestro futuro: el río Júcar, que por si solo aporta la mitad de agua de todos los ríos valencianos. No podemos consentir que cálculos políticos y electorales lo pongan en peligro.

Es necesaria una nueva cultura del agua, también para el Júcar, que detenga el espolio de este río y que preserve la Albufera y los acuíferos de La Plana de Valencia y del Caroig para las generaciones futuras. Una nueva cultura del agua que acabe con el desbocado proceso urbanizador que quiere llenar nuestro territorio de chalés y campos de golf, cuando los recursos, especialmente el agua, son escasos.

Por eso el 28 de mayo, en Sueca, los ciudadanos y ciudadanas de La Ribera y de otras comarcas valencianas reclamaremos una nueva cultura del agua, sin trasvases, también para nuestras tierras.

Paco Sanz es miembro de la plataforma Xúquer Viu. xuquerviu@hotmail.com

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de mayo de 2005