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La familia del católico asesinado por el IRA recibe amenazas

Las cuatro hermanas y la novia de Robert McCartney, el católico norirlandés que fue asesinado el 30 de enero en un pub de Belfast tras una bronca con miembros del IRA, han recibido amenazas tras semanas de campaña nacional e internacional para llevar a la justicia a los criminales.

"La policía nos dice que estamos amenazadas por elementos criminales, pero nos gustaría saber qué significa esto exactamente. ¿Son elementos criminales dentro de una organización terrorista?", preguntó ayer Catherine McCartney, en una clara referencia al IRA. La advertencia se dirige, por ahora, contra sus viviendas y locales comerciales, que corren peligro de ser incendiadas.

La familia, a pesar de ello, mantiene su campaña pública para llevar ante la justicia a los asesinos de su hermano y padre de un hijo. Desde su muerte, las cinco hermanas y la viuda han acusado al IRA de encubrir a los responsables e intimidar a los testigos que estaban en el pub en la noche del altercado.

Las mujeres recibieron el respaldo del brazo político de la organización armada, el Sinn Fein, que, humillado por el tremendo impacto internacional de la campaña, pidió a su gente que colaborara con la investigación policial. Se han producido algunas detenciones pero, de momento, nadie ha sido acusado.

Las sospechas de esas amenazas de tipo mafioso se centran una vez más hacia el IRA. "Llevamos tres meses pidiendo al movimiento republicano que deje de proteger a los criminales que asesinaron a Robert. Y ahora, después de nuestra campaña, recibimos una amenaza de que van a quemar nuestras casas. Personalmente no me asusta, pero tengo cuatro hijos, de 13 años para abajo, y me lo tengo que tomar en serio", dijo Catherine McCartney a la prensa británica.

Medidas de seguridad

La policía reforzó ayer las medidas de seguridad en torno a las viviendas de las McCartney y de la prometida de su hermano, Bridgeen Hagans. Pero ellas mantienen con valentía su desafío y prometen seguir en la brecha hasta dar con la verdad y la justicia. "No podemos arriesgarnos con niños pequeños en la familia. Pero seguimos muy determinadas. Nadie nos va a intimidar a nosotras. No descansaremos hasta que los asesinos de Robert pasen ante el juzgado", aseguró Paula McCartney a la BBC.

La familia relaciona la amenaza con su determinación por iniciar trámites civiles legales contra los presuntos asesinos. Conocen su identidad y, según han explicado en varias ocasiones, siguen transitando por el barrio de Belfast donde vive la familia. Esta semana, dos hermanas viajaron a Bruselas, donde recibieron una promesa de ayuda por parte del Parlamento Europeo para costear el juicio civil. También han sido recibidas en Washington por el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y por los principales senadores demócratas que, como Ted Kennedy, son los beneficiarios tradicionales del voto de los estadounidenses de origen irlandés.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de mayo de 2005