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El acusado de descuartizar a una prostituta dice no saber qué le pasó

"Soy un hombre tranquilo, matar va en contra de mis principios", dijo

José Luis P. C. L., acusado de estrangular y descuartizar a una prostituta en agosto de 2003 en Boadilla del Monte, reconoció ayer los hechos que se le imputan en el juicio que se sigue en la Audiencia Provincial. "Soy un hombre tranquilo y matar va en contra de mis principios", dijo el acusado, a la vez que aseguró que no sabe qué le pudo pasar por la cabeza para acabar con la vida de la joven.

La sesión comenzó con la constitución del Tribunal Popular encargado de enjuiciar los hechos que, según el fiscal, ocurrieron sobre las 2.00 horas del 25 de agosto de 2003 cuando el imputado se dirigió al Parque del Oeste de Madrid donde recogió a Edith N., una joven de 22 años natural de Sierra Leona que ejercía la prostitución, y a la que posteriormente estranguló y descuartizó en su domicilio de Boadilla del Monte para después arrojar los restos en bolsas a diversos contenedores de la localidad.

El Ministerio Público reclamó para el acusado una pena de 17 años de prisión por un delito de asesinato, mientras que la acusación popular, ejercida por la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres, solicitó 20 años de cárcel ya que estima que concurren en este caso la agravante de discriminación por sexo.

Por su parte, la defensa de José Luis pidió para su patrocinado cinco años de prisión por un delito de homicidio, ya que estima que el acusado no quiso acabar con la vida de Edith, y solicitó que se tengan en cuenta las agravantes de alteración psíquica e intoxicación etílica.

Durante su turno de declaración, el encausado reconoció haber contratado, estrangulado y descuartizado a Edith N., aunque aseguró en repetidas ocasiones que no recuerda con exactitud los que pasó el día de autos. "No recuerdo muy bien lo que hice, sólo sé que por la tarde salí con un amigo por Pozuelo de Alarcón a tomar unas copas. Luego me dejó en mi casa, cogí mi coche y fui por mi cuenta a varios bares de Madrid", dijo.

El procesado continuó su relato refiriendo que de vuelta a su domicilio pasó por el Paseo de Camoens, lugar en el que se ejerce la prostitución y de la que José Luis es cliente asiduo, y contrató los servicios de Edith N., una joven de 22 años natural de Sierra Leona. "Llevé a la chica a mi casa, en Boadilla del Monte. Entramos en el dormitorio, nos desvestimos y al rato la vi tirada en el suelo. Creo que la estrangulé con la mano izquierda a la vez que la golpeaba en la cara", explicó.

El procesado narró que inmediatamente le "entró el pánico", le empezó "a hervir la cara" y se asustó, por lo que "lo único que quería hacer era tapar aquello", motivo por el que trasladó el cuerpo sin vida de la joven a la bañera y allí lo troceó con un cuchillo de sierra de unos 15 centímetros. Aseguró que después metió los restos mutilados en diversas bolsas y los arrojó a varios cubos de basura cercanos a su domicilio.

A preguntas de la acusación popular, el acusado manifestó que durante cuatro o cinco años había estado contratando a prostitutas del Paseo de Camoens, siempre después de haber ingerido grandes cantidades de alcohol. "La prostitución no me parece bien, así que siempre las contrataba cuando estaba bebido", añadió. Asimismo, indicó que siempre que contrataba los servicios de estas jóvenes para trabajar en su casa "luego las acompañaba al lugar en el que las había contratado".

Perfil de mujer maltratada

A la salida de la Audiencia madrileña, la abogada que ejerce la acusación popular, Ángeles López, subrayó que se ha personado en la causa porque la víctima "era el perfil típico" de la mujer maltratada: mujer, negra, pobre y prostituta, razón por la que nadie se encargaría de este caso.

Asimismo, puntualizó que en este tipo de sucesos, "los acusados nunca dan una versión creíble o razonable de lo ocurrido", ya que siempre dicen estar bebidos "para conseguir circunstancias atenuantes". Por último, recalcó que el acusado no sufre ninguna enfermedad mental tal y como apunta la defensa, ya que "los forenses de la Audiencia no han encontrado ninguna patología".

El acusado, sin embargo, declaró ayer además que está siendo examinado por médicos, puesto que "yo soy el primer interesado en saber qué me pasó para quitarme la angustia y poner medios para que no vuelva a ocurrir".

El fiscal pide 17 años de prisión para José Luis, propietario de una empresa de artes gráficas, y la acusación popular, ejercida por la Asociación para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres, 20 años de cárcel.

Los hechos ocurrieron sobre las 2.00 del 25 de agosto de 2003 cuando, según el fiscal, José Luis se dirigió al parque del Oeste de la capital y recogió a E. N., una mujer de 22 años que se dedicaba al ejercicio de la prostitución.

El juicio a José Luis P. C. L., que continuará el próximo lunes con las pruebas testificales, está previsto que finalice el próximo día 28 en la Sección Decimoquinta de la Audiencia Provincial de Madrid. El juicio se celebra con jurado, que está integrado por seis hombres y cinco mujeres.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de abril de 2005

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