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Crónica:FÚTBOL | 32ª jornada de Liga

La Real desborda al Deportivo

El dominio total de las bandas y un gol de Uranga dan la victoria a los guipuzcoanos

En una plantilla plagada de jóvenes canteranos, los nombres de Karpin y Kovacevic rechinan como una nota de exotismo o un guiño a la Real Sociedad de los 90. Sin embargo, tanto uno como otro son dos puntales en los que se apoya el insultante desparpajo de los chavales de Zubieta. Ambos juegan de una manera libertaria y se permiten el lujo de perder sus posiciones naturales porque saben lo que va a pasar con segundos de antelación. Por eso Karpin puede bajar a defender y Kovacevic se puede descolgar para poner balones o dejar huecos en la defensa.

Si, además, por un día las bandas funcionan con precisión de un reloj, los de San Sebastián pueden desarbolar a cualquiera. Ayer le tocó el turno al Deportivo. Tras el minuto dos, con un disparo de Munitis a las manos de Riesgo, el Deportivo se fue desinflando progresivamente. Para el diez, ya no quedaba ni su sombra.

REAL SOCIEDAD 1- DEPORTIVO 0

Real Sociedad: Riesgo (Alberto, m. 22); Zubiarre; Labaka, Brechet, Garrido; Mladenovic (Gabilondo, m. 73), Karpin, Barkero, Aranburu; Uranga (Mikel Alonso, m. 68) y Kovacevic.
Deportivo: Munúa; Manuel Pablo, Coloccini, Andrade, Romero (Capdevilla, m. 46); Víctor (Fran, m. 58), Mauro Silva, Sergio, Valerón; Munitis (Xisco, m. 83) y Luque.
Gol: 1-0. M. 16. Uranga cabecea, dentro del área, un centro de Garrido.
Árbitro: Pino Zamorano. Amonestó a Víctor, a Barkero y a Andrade.
Unos 20.000 espectadores en Anoeta.

La Real Sociedad crecía por las bandas, alargándolas con continuos desdoblamientos y desbordando a la débil defensa visitante. Por la derecha, Garrido y Barkero hicieron un siete a sus rivales, mientras que Zubiaurre y Karpin, además de cubrir la izquierda, se incorporaban al resto de las jugadas por el centro. Así llegó el gol de Uranga, que remató en plancha un perfecto pase de Garrido. El fútbol de los donostiarras se perfeccionaba por instantes, jugando de banda a banda, con una fluidez pasmosa.

En ataque, la Real se mostraba casi implacable. Sólo la presencia de Munitis sobre la línea de gol a la salida de un córner impidió el gol de Kovacevic. Después, Munúa sacaba por bajo otro cabezazo de Uranga y, en el detalle de clase del partido, Aranburu se sacó de la chistera un globo casi de espaldas a la portería del uruguayo que salió rozando el larguero.

Pese a que el dominio seguía siendo realista, el Deportivo tomó conciencia de su crítica situación y se despertó del shock de la primera mitad. Sergio, Valerón y Munitis se mostraron ante el meta local Alberto, que había sustituido a Riesgo, conmocionado tras un encontronazo (m. 4). Por más que el Deportivo se esforzaba en estirarse, su zaga seguía haciendo aguas en cada jugada por la banda derecha de los vascos. Cada internada se saldaba con un centro y, en buena parte de las ocasiones, con suaves remates realistas. Por su parte, la delantera gallega no representaba amenaza alguna, con un desaparecido Valerón, un desasistido Luque y Munitis, peleón pero demasiado escorado. En el tramo final, el relajo por el resultado favorable y el cansancio por el correcalles de la primera mitad bajaron el ritmo de la Real, que no llegó a pasar apuros ante la ineficacia de los gallegos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de abril de 2005