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Reportaje:MINIPRUEBA

Ferrari señorial

El 612 reúne la deportividad de la marca y un cómodo interior con cuatro plazas para viajar

ENZO y 612 Scaglietti. Son los nombres de los dos Ferrari más caros y espectaculares. Comparten una potencia y prestaciones superlativas, aunque cada uno con un planteamiento bien distinto. El Enzo es el Ferrari más radical, un fórmula 1 con carrocería que sacrifica casi todo (comodidad, espacio interior...) en favor de la ligereza y la velocidad. El 612, en cambio, es el Ferrari más señorial, un cupé grande, elegante, bien equipado y hasta práctico: tiene cuatro plazas y maletero. Aunque supera los 500 CV y los 300 km/h., permite viajar con confort. La clave de su carácter relativamente dócil es la electrónica. Y es que este modelo es también uno de los Ferrari más avanzados: está fabricado en aluminio e incluye suspensiones electrónicas y control de estabilidad.

El 612 lleva el apellido de Sergio Scaglietti como homenaje a uno de los primeros diseñadores que moldearon carrocerías de aluminio para Ferrari. Es la alternativa italiana a modelos como los Bentley Continental GT y Aston Martin Vanquish. Al igual que estos dos elitistas superdeportivos, tiene unos precios astronómicos: 234.585 euros con cambio manual y 244.207 euros con el secuencial F1, que incluye mandos para cambiar desde el volante e impacta por su eficacia y sensaciones.

AMPLIO Y EQUIPADO

La línea refleja ya el planteamiento del Scaglietti: deportivo, pero a la vez discreto y refinado. Es uno de los Ferrari menos llamativos, a lo que contribuyen también los colores disponibles: aparte del rojo típico de la marca se ofrece en tonos poco chillones, como negro, plata, azul y arena. Por 3.136 euros más, el 612 se puede solicitar con cualquier otro color.El interior mantiene también un diseño distinguido, aunque las similitudes del puesto de conducción con el de un fórmula 1 condicionan la personalidad estética del habitáculo. Sin embargo, los asientos de cuero con regulación eléctrica, el climatizador y otros detalles, como la sonoridad, audible pero no estridente, recuerdan que se viaja en el Ferrari que más cuida a sus ocupantes. Las plazas traseras ofrecen un espacio correcto, y en el maletero, de 240 litros, caben varias maletas flexibles. En cambio, la calidad de acabado y la ergonomía no están a la altura del precio. Y tampoco los accesorios como la radio, un modelo veterano que además no va integrado en la consola central.

UN PURASANGRE DÓCIL

A pesar de ser uno de los deportivos más rápidos del mundo, el Ferrari 612 se conduce casi como un coche normal. El cambio F1 (sin pedal de embrague), las suspensiones electrónicas y el control de estabilidad se complementan para mantener el equilibrio, simplifican la conducción y permiten disfrutar sus sorprendentes prestaciones con seguridad. Basta acariciar el acelerador -siempre en un circuito cerrado- para sentir su descomunal empuje: acelera de 0 a 100 km/h. en 4,2 segundos, llega a 200 km/h. en 14 y después sigue ganando velocidad sin esfuerzo aparente para llegar a 320 km/h.El sonido del motor 5.7 V12 de 540 CV, bronco y generoso pero nunca estresante, aumenta aún más las sensaciones. Y también el cambio F1, porque la eficacia y rapidez de las inserciones (basta pulsar las palancas) hacen sentirse un piloto. La manejabilidad impacta igualmente, porque los 1.900 kilos de peso se mueven y se paran con una agilidad sorprendente. Pero lo mejor es que combina deportividad y prestaciones con un confort casi a la altura del de una berlina de lujo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de abril de 2005

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