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Los diarios franceses critican la defensa de la Constitución europea hecha por Chirac en televisión

El presidente francés, Jacques Chirac, no logró ayer convencer a los franceses de las bondades del proyecto de Tratado Constitucional europeo que deberán votar en referéndum el 29 de mayo, si el baremo es la respuesta mediática que ha tenido su debate televisado del jueves con 83 jóvenes. De creer a los expertos, periodistas y comentaristas, así como a los partidarios de votar en contra de la Constitución, Chirac no tuvo respuesta para las numerosas cuitas que fueron desgranando sus interlocutores. "Podía haberlo hecho mejor", titulaba el editorial de Le Monde.

"La defensa de Chirac decepciona a los partidarios del sí", decía en primera página Le Monde. "Decepción, apuro, severidad o, en el mejor de los casos, discreta aprobación", añadía el articulista refiriéndose a las reacciones que había despertado el debate. Incluso el conservador Le Figaro mostraba un alto grado de escepticismo: "La difícil defensa", titulaba. "El jefe del Estado tuvo bastantes problemas para hacer oír su alegato proeuropeo durante una confusa emisión", añadía.

Pero lo que más parecía sorprender durante la jornada de ayer a los comentaristas y expertos que intentaban diseccionar la entrada del presidente en la campaña en programas de televisión y de radio era el hecho de que los 83 jóvenes franceses de entre 18 y 25 años que Chirac recibió en la sala de fiestas del Elíseo, le lanzaron toda clase de preguntas, le transmitieron un enorme abanico de preocupaciones, pero ninguna realmente relacionada con el proyecto europeo.

"Cada francés parece hacer el chantaje a Chirac sobre la dirección de su voto en función de sus intereses", apuntó un sociólogo. El director del periódico Libératión, Serge July, piensa lo mismo y puso como ejemplo a uno de los jóvenes, homosexual, que se dirigió al jefe del Estado y le dijo de forma explícita que si no se autorizaba el matrimonio entre personas del mismo sexo votaría en contra.

"Los agricultores hacen lo mismo, y todo el amplio espectro corporativista de la sociedad francesa pide lo mismo", explicó July. La respuesta de Chirac fue, en el fondo, muy simple y clara, añadió el director de Libération, y la dijo nada más empezar el debate: no dejará la presidencia si gana el no.

Huelga decir que en la clase política, especialmente entre los partidarios del no, hubo gran regocijo por el supuesto fiasco presidencial. Algunos, como el socialista Laurent Fabius, que en su momento perdió la votación dentro de su partido al que había intentado llevar al rechazo de la Constitución, tuvo ayer una frase ingeniosa. "Encontré al señor Chirac como la Constitución, muy largo y no muy convincente".

Sin embargo, la reacción de los profesionales de los medios de comunicación era de esperar. Ninguno iba a perdonarle al presidente que para su programa prescindiera de los periodistas y se rodeara de animadores de programas populares de televisión. La emisión, sin embargo, fue un éxito de audiencia. Fue vista por 7,3 millones de espectadores y en los primeros 15 minutos por 9,5 millones. Para descubrir el impacto real de la entrada en campaña de Chirac habrá que esperar a la evolución de las encuestas, que el día de su intervención habían marcado una distancia máxima de 10 puntos a favor del no.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de abril de 2005