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Signos

Miguel Agudo 'disecciona' a la sociedad en sus poesías visuales

Miguel Agudo es poeta. Lo curioso es cómo llego a serlo a los 13 años y por decreto docente. El escritor nació en Tarragona hace 29 años por un cambio de destino de su padre, que era funcionario de Correos, pero se siente de Iznatoraf (Jaén), el pueblo de su familia. Agudo, que trabaja como diseñador gráfico, ha encontrado un medio de expresión, la poesía visual, que le sirve para "diseccionar" el mundo.

"Cuando estudiaba 8º de EGB en Villanueva del Arzobispo (Jaén) convocaron un concurso, Poetas en el aula, y el profesor nos dijo, a los que íbamos más adelantados en clase, que nos presentáramos. Llegó el día del fallo y formaban parte del jurado grandes nombres de la poesía andaluza como Pablo García Baena, Francisco Bejarano y Vicente Núñez. Cada concursante leímos un par de poemas y salimos al recreo antes del fallo. Fue entonces cuando uno de los miembros del jurado me paró y me felicitó", explica Agudo.

"Así que fui poeta a dedo. Yo inmediatamente pensé: aquí hay carrera porque si me felicita alguien tan importante por la primera poesía que he escrito en mi vida y sin ninguna inspiración...", recuerda divertido el escritor, que reside en Sevilla y se ocupa del diseño gráfico en una gran superficie.

El autor, licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y doctorando en Humanidades en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, no ha parado de escribir desde entonces aunque, desde 1997, cultiva la poesía visual, un género que mezcla el lenguaje plástico y el verbal.

Miguel Agudo, que a los 15 años escribía estos versos: "El silencio pide la palabra / Se la conceden / Sube a la tribuna / Y calla", se nutría de Vicente Aleixandre y Pablo Neruda. Su profesor de literatura en el instituto de Villacarrillo, Vicente Nieto, fue quien le dio el empujón definitivo para dedicarse a la poesía.

"Me lo tomé más en serio en el segundo año de carrera, cuando asistí a un taller de poesía que impartía Ángel Leiva. De ese taller nació el grupo Azúltimo, que formamos ocho estudiantes de distintas facultades. Cuando terminamos el taller organizamos recitales de poesía en nuestras facultades. Solíamos reunir a tres poetas y un músico, para hacerlo más atractivo a la audiencia y funcionó bastante bien durante dos años", explica Agudo, quien ha publicado, entre otros, en la revista El Abanto (1998) y en la antología 12 poetas cantan, editada por Leiva en la colección Poesía en acción en 1997.

"Fue a partir de entonces, en 1997, cuando comencé a darle un sesgo social a mi poesía y me volqué en la poesía visual, tengo unos 150 y los he mostrado en varias ocasiones con temas genéricos como la historia del siglo XX", comenta Agudo, quien actualmente muestra sus creaciones en el Café Montoto 14 en Sevilla.

Los dos signos de interrogación puestos de espaldas (?¿) y la leyenda: "Diez pasos, media vuelta y disparen" o una espiral de alambre de espino con las palabras: "El primer garabato de Hitler", son algunos de sus poemas visuales.

"En algunos aspectos, el poema visual me resulta más fácil que el literario. A veces son casi chistes, una chispa que salta en cualquier momento y tomo notas para no olvidar. Aunque, en otras ocasiones, son el resultado de una reflexión que se resume en una imagen simple y un texto muy corto", asegura Agudo, para quien sus referentes en este arte son las viñetas del dibujante El Roto o las fotografías de Chema Madoz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de marzo de 2005