Entrevista:Esteban González Pons | Portavoz del Consell

"Nos hemos endeudado para hacernos ricos"

Pregunta. Antes decía que caía simpático porque no mandaba. Ahora para muchos ya resulta antipático.

Respuesta. Antes caía simpático porque no mandaba y lo que más me preocupa es que estoy volviendo a caer simpático de un tiempo a esta parte.

P. ¿Es un síntoma de que está tocado?

R. O es un síntoma de que mando menos o de que he encontrado la piedra filosofal de la política, que consiste en descubrir cómo puede uno mandar con afabilidad.

P. ¿Es consciente de que su aureola no brilla con la misma intensidad que cuando llegó al Consell?

R. Malo sería que brillara con la misma intensidad. La vida mancha, decía un conocido autor. Y la política mancha también. Si no estuviera manchado a estas alturas tendría la sensación de que no he dado lo mejor de mí.

"A Fernando Giner, lo que tiene en la piel se le pone en la punta de la lengua"
"Hay intereses antiguos que a las primeras de cambio intentan revitalizar a la extrema derecha"
"Con Cataluña hay un problema grande con el trasvase, pero somos vecinos de escalera. Por eso Camps ha convocado a Maragall a una cumbre"
"Una comunidad ideal es una comunidad sin diputaciones, pero en política lo ideal no es hemano de lo posible"

Más información

P. En sus días de senador participó activamente en el acercamiento entre valencianos y catalanes y sin embargo, ahora, parece el azote de Cataluña.

R. No creo que mi papel fuera muy relevante: fue muy de diplomático. Y tampoco creo que sea hoy yo el azote de Cataluña. Lo que está claro es que las relaciones entre la Comunidad Valenciana y Cataluña no son buenas. Y no lo son desde que Cataluña promovió el final del trasvase del Ebro. Y tanto como promoví y promoveré las buenas relaciones entre dos comunidades que están condenadas a entenderse, en los momentos en que no son buenas quedaré al lado de los míos.

P. ¿El conflicto de la lengua lo riega el agua del Ebro?

R. No, es un conflicto independiente, pero las aguas del Ebro en este momento nos separan y debieran ser aguas que nos unieran. Nada les habría costado haber mantenido el trasvase del Ebro y empezar a dialogar a partir de una actitud constructiva. En una entrevista Jordi Pujol me decía que no era posible construir nada entre las dos comunidades sin que desde una se tuviera la generosidad de dar agua a la otra. Pujol sí la tenía.

P. En la polémica de la lengua parecía que usted se sentía como pez en el agua.

R. No, la verdad es que la polémica lingüística no interesa a la Comunidad Valenciana. Ningún político que sea responsable debe promoverla ni incentivarla ni sentirse cómodo en ella. El valenciano está para que lo usemos, no para que peleemos sobre él. Cuanto más conflictivo es, menos gente se atreve a utilizarlo y a escribirlo. Necesitamos que haya paz para que se pueda utilizar y se promocione. Esta legislatura tendría que ser aquélla en la que los ciudadanos entendieran que se puede triunfar en valenciano. Se pueden alcanzar los mismos objetivos individuales que en castellano o en inglés. Yo, ahora mismo, estoy recibiendo clases de valenciano y tengo intención de presentarme al mitjà en el mes de junio.

P. ¿Por qué revive constantemente el conflicto?

R. Hay demasiada pasión puesta en ello. No es malo que veamos con pasión las cosas que tienen que ver con nuestras señas de identidad, lo que ocurre es que a veces la pasión se desata y el resultado no es el deseado. Los valencianos hemos conseguido algunos consensos esenciales y deberíamos mantenerlos para el futuro. Me llama mucho la atención que algunos de los máximos defensores del valenciano sólo hablen en castellano.

P. ¿Lo del catalán y el valenciano es como el Linux y el Lliurex, dos nombres para designar lo mismo?

R. No, el Linux y el Lliurex están basados en el mismo principio, según el cual el lenguaje informático debe ser libre. Y el catalán y el valenciano están basados en el mismo principio según el cual los seres humanos tienen derecho a utilizar su propia lengua, pero la unidad muchas veces está reñida con la diversidad. Afirmar la unidad en nuestra lengua casi siempre viene aparejado a una negación de nuestra identidad.

P. O sea que estamos hablando de dos lenguas distintas con dos nombres distintos.

R. Sobre este asunto me atengo a la posición de mi Gobierno y la del Estatuto de Autonomía. No me moveré ni un milímetro.

P. El presidente Camps ha dado por finalizado el conflicto lingüístico con el dictamen de la Acadèmia y ha instado a dejar de hablar de ello. ¿Está perjudicando al Consell?

R. Está perjudicando a la lengua. Hacer reaparecer ahora un conflicto de los setenta, resuelto felizmente con la creación de la Acadèmia y con el consenso del PP y el PSPV es muy perjudicial para la promoción del valenciano. El presidente Camps ha hecho un ejercicio de verdadera política de Estado al pedirnos a todos que abandonemos esta polémica y empecemos a centrarnos en otras.

P. A menudo lo que usted hace, el presidente Camps lo deshace. ¿Juegan al bueno y al malo o son el bueno y el malo?

R. No es verdad. Ni jugamos, ni somos, ni hacemos. El presidente Camps tiene un extraordinario sentido de Estado y de comunidad, y yo soy un político que tiene la fortuna de trabajar a su lado.

P. ¿No se siente desautorizado cuando usted pacta en Benidorm un dictamen de la Acadèmia y él lo rehúsa?

R. No me siento para nada desautorizado por el presidente. Él sabe en todo momento lo que hace y los que trabajamos con él consideramos una suerte trabajar con él.

P. Recientemente usted se lamentaba de que el renovado conflicto lingüístico ha revitalizado opciones políticas ya extinguidas. ¿Se les fue de las manos?

R. No, hay intereses antiguos que perviven como curiosidades botánicas locales que a la primera de cambio intentan revitalizar a la extrema derecha, a los antiguos falangistas que no han terminado de encontrar ubicación. Es una responsabilidad de todos que tal cosa no suceda, que continuemos siendo una comunidad modélica compuesta por fuerzas que respetan las reglas del juego, que no insultan, que no difaman, que no hacen de la dialéctica de la agresión verbal su forma de expresión.

P. Llegó a acusar a estos grupúsculos de hacer negocio con el valenciano y de financiación opaca.

R. Sí, hay algunas cosas muy sorprendentes en la política valenciana de los últimos tiempos. Sobre todo, cómo algunas fuerzas extraparlamentarias que no tienen ni un solo concejal disponen de más financiación publicitaria que todos los partidos democráticos que tienen concejales y representantes parlamentarios autonómicos y nacionales. Alguien tendrá alguna vez que pedir explicaciones y no es el Gobierno quien tiene que hacerlo.

P. Financiación opaca ¿privada o pública?

R. No lo sé. Es opaca.

P. Una de estas "curiosidades botánicas" es presidente de la Diputación de Valencia.

R. Eso es una afirmación que hace usted y que con toda la indignación del mundo yo respondo que no.

P. Las frecuentes llamadas a la rebelión contra la Acadèmia del presidente de la Diputación de Valencia, Fernando Giner, ¿cómo las conceptúa?

R. El presidente de la Diputación es un gran valencianista que ejerce un valencianismo de sentimiento muy conectado con lo que el pueblo políticamente tiene a flor de piel. Por lo tanto, en sus declaraciones sobre el valenciano, entiendo que lo que tiene en la piel se le pone en la punta de la lengua.

P. El vicepresidente de la Diputación, Enric Esteve, le acusó de tener el encefalograma plano. ¿Es una muestra más de valencianismo en estado puro?

R. Prefiero no pronunciarme sobre tan loable postulado político.

P. El presidente del PP en la provincia de Valencia, Alfonso Rus, ha instando a irse de la Comunidad Valenciana a académicos como Pere Maria Orts, quien acaba de donar a la Generalitat su obra pictórica. ¿Qué impresión le merece?

P. Tengo la mejor opinión de Alfonso Rus, quien, aparte de ser un político con un lenguaje que entiende todo el mundo, es un político que se ha enfrentado varias veces a las elecciones y siempre ha obtenido los mejores resultados. Esto se le tiene que tener siempre muy en cuenta a un político. Igual que a Pere Maria Orts, a quien quiero, aprecio y admiro, hay que tenerle en consideración su gesto hacia la Comunidad Valenciana, que es el gesto de un auténtico intelectual comprometido como ya no hay en el siglo XXI. Todos decimos a veces cosas que están más o menos acertadas.

P. ¿No le sorprende que nadie en el PP le eche un capote en público?

R. ¿Era necesario echarme un capote en público?

P. El escenario previsto por el PP se rompió el 14-M. ¿Qué balance hace de esta legislatura que se está agotando?

R. La legislatura todavía está en su fase de crecimiento. Hacer balance ahora es anticiparnos a todo lo que aún tiene que ocurrir, pero no puede ser más positivo. La Comunidad Valenciana tiene al más joven de los presidentes de España y al presidente autonómico con más futuro. Un presidente con las ideas muy claras y que, además, no engaña a nadie, honrado como probablemente no hay otro político. Es verdad que algunos planes no salieron como queríamos: el PP perdió las elecciones generales, nos derogaron el trasvase del Ebro, hemos tenido dificultades con el Gobierno central, el Gobierno central nos ha abierto de nuevo el conflicto lingüístico en contra de nuestra voluntad,... Pero también es verdad que en los momentos difíciles se conoce a los hombres y que el presidente Camps en todos estos momentos ha mantenido las posiciones que siempre defendió ante el pueblo valenciano. Estoy convencido de que este año el presidente Camps nos va a dar grandes sorpresas.

P. ¿Qué proyecto del Consell simboliza esta legislatura?

R. El proyecto más importante del Consell que simboliza esta legislatura son las torres de Calatrava. Por lo que tienen de metáfora del pasado, del llamado valencianismo gótico del presidente Camps, porque suben en espiral como si fueran las columnas de la Lonja. Por lo que tienen de afirmación del presente, porque están enclavadas casi sobre el mismo escenario en el que se celebrará la Copa del América en un encofrado gigantesco. Y por lo que tienen de futuro, porque son un edificio que se verá desde todas partes y representará durante mucho tiempo a la Comunidad Valenciana.

P. El Consell ha liquidado el presupuesto de la Generalitat correspondiente a 2004 con un déficit de 545 millones de euros mientras al instituto Luis Vives le cortaban la luz por falta de pago. ¿Por qué debemos tanto?

R. Debemos mucho porque hemos invertido mucho. La ventaja que tiene la deuda de la Generalitat es que es una deuda productiva. No nos hemos gastado el dinero en gasto corriente: lo hemos gastado en hacer cosas como la Ciudad de las Artes y las Ciencias, como la Ciudad de la Luz... Proyectos que han trasformado completamente la imagen de nuestra comunidad en el exterior y que hacen que hoy nos vean como una comunidad moderna, dinámica, muy de nuestro tiempo. Nos hemos endeudado para hacernos ricos. Dicho esto, es verdad que se producen algunas situaciones como las del Luis Vives, de las que no hay que establecer consecuencias generales. Estoy seguro de que el apagón del Luis Vives puede ocurrir en las mejores familias.

P. Todas las semanas el Consell plantea un escenario de fricción con el Gobierno central. ¿Van a por nosotros o sólo se trata de victimismo?

R. No, el Gobierno central no nos tiene simpatía. Cree que la Comunidad Valenciana es una comunidad en la que nunca ganará el PSOE. Desde una perspectiva de mercantilismo electoral, para el Gobierno central invertir en la Comunidad Valenciana no es rentable. La Comunidad Valenciana es para el PP lo que Andalucía es para el PSOE. Por lo tanto nos están dando un tratamiento de comunidad imposible de seducir. Lo que el Gobierno de Zapatero no haga, el de Camps lo hará.

P. Otras comunidades han sabido sacar provecho cuando en Madrid gobernaba el adversario político.

R. Nosotros estamos negociando muchas cosas con el Gobierno de Madrid. Hemos sido la primera comunidad en firmar un convenio de carreteras y con la Copa del América hemos llegado ya a acuerdos muy importantes. En el tema del tren de alta velocidad el Gobierno nos ha dado la razón a nosotros y no a Joan Ignasi Pla, que se ha quedado sin plumas y cacareando. Y próximamente, estoy convencido, vamos a llegar a un acuerdo con Televisión Española para el mantenimiento de su centro territorial.

P. ¿Esta buena disposición va a facilitar la reforma del Estatuto?

R. Debería. Creo en la buena voluntad del PSOE para hacer con nosotros una reforma del Estatuto. Creo que Joan Ignasi Pla y el PSOE van a tener altura de miras para afrontarla con nosotros.

P. ¿Qué estatuto quiere el PP?

R. El máximo dentro del marco constitucional. Queremos ser tanto como el que más y no menos que el que más, pero todo dentro de la Constitución.

P. ¿Sin diputaciones?

R. Con la actual Constitución es imposible eliminar las diputaciones. Cataluña lo intentó y no pudo. Una comunidad ideal es una comunidad sin diputaciones, pero en política lo ideal no es hermano de lo posible. En Castellón, Alicante y algunos municipios de la provincia de Valencia es una institución muy querida y arraigada.

P. Tras el 14-M la Comunidad Valenciana era la autonomía más importante gobernada por el PP. Sin embargo, da la impresión que Esperanza Aguirre es el nuevo referente periférico.

R. Hace bien en decir impresión porque en política, como en el arte, el impresionismo es una forma de ver la realidad que consiste en mirar el cuadro con los ojos entornados. Sólo en apariencia puede decirse que Francisco Camps no es uno de los principales referentes del PP a nivel nacional. El PP de la Comunidad Valenciana es el más moderno y el que mejor representa la idea de centro que nos llevó al poder.

P. Asimismo da la sensación que hemos pasado del Eje de la Prosperidad a la autarquía: apenas mantenemos relaciones con nuestro entorno.

R. No puedo responder lo mismo porque en el arte y en la política no hay sensacionismo; sólo, sensacionalismo, y dentro de ese sensacionalismo cabría hablar de autarquía. Tenemos muy buenas relaciones con Baleares, grandes relaciones con Murcia, no malas relaciones con Castilla-La Mancha y, eso sí, un problema con Aragón y Cataluña que se llama río Ebro y que tiene que ver con la generosidad, la solidaridad y la fraternidad.

P. La posición respecto a Cataluña ha cambiado.

R. Hay un problema grande con el trasvase, pero somos vecinos de escalera. Aunque estemos discutiendo por el agua hay otros muchos asuntos que tenemos en común. Sobre todo, la economía y las infraestructuras. Por eso el presidente ha convocado a Maragall para que asista a una cumbre del Arco Mediterráneo a la que espero que acuda y que sirva para que los problemas que tenemos catalanes y valencianos empiezen a resolverse.

P. ¿Cuál es detonante?

R. Las cosas en política suceden en el tiempo en el que tienen que suceder. Camps hace mucho tiempo que está reclamando a Maragall y al resto de presidentes del Arco una reunión en Murcia. Nosotros estábamos en contra de la eurorregión de Maragall porque acababa en Alicante. El Arco Mediterráneo nos sitúa justo en el centro de la región europea porque llega hasta Andalucía. Si Maragall acepta, como mínimo de infraestructuras y economía vamos a hablar con tranquilidad.

P. ¿Cuál debe ser el papel de los valencianos en España?

R. Hay comunidades del centro que representaron muy bien a la España del siglo XIX y XX. Comunidades que se dejaron las uñas para construir la nación liberal, que dieron más que otras a sus hijos para mantener las viejas colonias, que mantuvieron la esencia de las tradiciones y que hicieron del costumbrismo una forma de ser español. Hoy mirar a Castilla y León y Castilla-La Mancha es mirar a la mejor España del XIX y el XX, pero la España del XXI es una España distinta. Es una España bilingüe, moderna, abierta al mar, muy comerciante y muy barroca. Es una España muy valenciana. La Comunidad Valenciana representa la esencia de la España contemporánea, como Castilla y León y Castilla-La Mancha representaron a la España del XIX y el XX.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0026, 26 de febrero de 2005.

Lo más visto en...

Top 50