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Jayme Marques vuelve con 'A felicidade'

El guitarrista reedita su álbum maldito y dice que en Brasil la música "va a peor"

Lleva más de cuatro décadas entre nosotros y se define como un guitarrista que "más o menos" canta. Eso sí, con mucha alma. Jayme Marques forma parte del mobiliario musical nacional. Sus discos añejos son hoy piezas cotizadas del spanish bizarro. "Es una satisfacción y también una pena que esto pase ahora. Me encuentro como si, a mis 68 años, estuviera ya en el ocaso y pasara delante de mí cuanto he sido y que no se ha valorado en su momento", dice.

Pasados 20 años desde su grabación, se reedita uno de los trabajos discográficos más personales y menos conocidos del brasileño: "A felicidade era un disco maldito. Como a la discográfica no le interesaba, sacaron media docena de vinilos y, de hecho, nunca llegó a las tiendas. En origen, la grabación fue editada por Marfer, una compañía minúscula. Me propusieron grabar un LP de sonido disco mezclado con música brasileña. Yo accedí a cambio de que me dejaran grabar otro a mi aire, en una noche y de un tirón, con los mismos músicos con los que tocaba en el Whisky Jazz de Madrid. El disco contiene versiones ajustadas de los clásicos Garota de Ipanema, Corcovado... escuchándolo de nuevo siento el orgullo de una cosa bonita que hice y es también una manera de decir: 'Oye, que estoy vivo", cuenta Marques.

A felicidade trae de vuelta una época en que la bossa nova colmaba los espacios reservados al jazz, algo que no todos los aficionados veían con buenos ojos. "Yo tengo una espinita clavada porque solo ahora se me empieza a considerar músico de jazz. Pero en Brasil yo era músico de jazz, fue en Europa donde me convirtieron en músico brasileño", comenta. Uno de sus primeros compañeros fue el saxofonista argentino Gato Barbieri. "Tocábamos con Robledo y su grupo, un pianista excelente, pero la dosis de jazz era poca, así que, cuando salía de escena, yo me convertía en el director y le decía a Gato: 'Ahora vamos a tocar jazz", recuerda.

Aunque el dato no es muy conocido, en el año 1961, Jayme dio lecciones a un jovencísimo Paco de Lucía. "Cuando llegué de Brasil me instalé en la misma finca en que vivía Paco, que ya era un virtuoso con 14 años. Le enseñé un arreglo de Samba de uma nota só y él, al día siguiente, ya lo tocaba dos veces más rápido que yo", afirma el músico brasileño.

Marques asesoró al tocaor en la grabación de una serie de discos de música suramericana que aquél grabó para el sello Philips: "Yo no quiero ni mucho menos decir que le enseñé a Paco todo, pero en los inicios, sí". Al cabo de los años, el guitarrista y cantante nacido en Mato Grosso apenas se reconoce en la música que procede de su país. "Ahora, toda la música en Brasil sigue las mismas pautas. El panorama está muy cambiado para peor. Hay esos monstruos sagrados, como Caetano Veloso o Carlinhos Brown, pero luego la música que se consume a diario es toda importada y han perdido esa cosa que yo creo que conservo y es la capacidad de comunicarse", afirma Jayme Marques.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de febrero de 2005